jueves, septiembre 29, 2005

Vicario de La Habana destaca papel del P. Félix Varela en nacionalidad cubana

LA HABANA, 29 Sep. 05 (ACI).- El Vicario General de La Habana, Mons. Carlos Manuel de Céspedes, destacó las relaciones que sostuvo el Padre Félix Varela con España y la construcción de la nacionalidad cubana.

Durante su discurso de ingreso a la Academia Cubana de la Lengua, el nuevo miembro de la entidad afirmó que el P. Varela fue uno de los “inventores de la nacionalidad cubana” y una de las personas que destacó los lazos que unen a España con Cuba, que van más allá de las coyuntura políticas del momento.

Indicó que el sacerdote sostuvo “la necesidad de la independencia política de Cuba con relación a aquella España, deteriorada tanto en su política interna como en su política colonial”. Sin embargo, siempre mantuvo “una vinculación íntima, existencial, cordial e intelectual con la España de las esencias; con la España que no puede ser reducida a uno u otro régimen político o a una situación coyuntural”.

Asimismo, destacó que durante su participación como diputado en las Cortes de Cádiz, el P. Varela estuvo cercano a presentar un proyecto para abolir la esclavitud, pero “la disolución de las Cortes” y el retorno de Fernando VII impidieron que prosperase esta iniciativa.
Mons. Carlos Manuel de Céspedes es ensayista y escritor, y es considerado uno de los intelectuales más lúcidos dentro del panorama cultural cubano. El Prelado es el tercer miembro del clero en la historia cubana que ingresa a esta institución.

miércoles, septiembre 28, 2005

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes entra en la Academia Cubana de la Lengua

Céspedes ocupará el sillón de la letra U y dedicó su discurso de ingreso al presbítero y filósofo cubano Felix Varela.


www.cubaencuentro.com/28-9-2005
 

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes fue investido el viernes como miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, en una ceremonia solemne realizada en el Instituto de Literatura y Lingüística de La Habana.

Según informó el diario español El País, Céspedes ocupará el sillón de la letra U y dedicó su discurso de ingreso al presbítero y filósofo cubano Felix Varela y sus relaciones con España.

Carlos Manuel de Céspedes, de 69 años, es vicario general de La Habana y descendiente del prócer cubano de igual nombre que participó en las guerras de independencia contra España iniciadas en 1868.

Es miembro del consejo de redacción y colaborador de la revista católica Palabra Nueva, una de las pocas que se editan en Cuba fuera del control estatal. Ha publicado en España la novela Érase una vez en La Habana (1998), el volumen de narraciones breves Zarpazos a la memoria (2001) y la biografía de Félix Varela Pasión por Cuba y por la Iglesia.

Monseñor Céspedes es el tercer dignatario católico que entra en la Academia Cubana desde su fundación, en 1926. Antes fueron miembros de dicha institución el cardenal Manuel Arteaga y el arzobispo de La Habana Evelio Díaz.

En la investidura, Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, elogió al religioso por su talento y cualidades personales, según la agencia oficialista Prensa Latina.

Al acto asistieron la jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Caridad Diego, el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, el presidente de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, la bailarina Alicia Alonso, miembros del cuerpo diplomático acreditado en la Isla, religiosos e integrantes de la Academia Cubana de la Lengua.

Según El País, el discurso de Céspedes ante los asistentes a su investidura trató de la tolerancia y el sentido común, y de cómo Felix Varela supo conjugar su formación católica con la defensa de las corrientes filosóficas más avanzadas del momento, del mismo modo que en lo político criticó duramente a la España de la época sin dejar de quererla.

Varela sostuvo "el criterio de la necesidad de la independencia política de Cuba con relación a aquella España, deteriorada tanto en su política interna como en su política colonial", pero, simultáneamente, no dejó de tener "una vinculación íntima, existencial, cordial e intelectual con la España de las esencias; con la España que no puede ser reducida a uno u otro régimen político o a una situación coyuntural", dijo monseñor Céspedes.

De acuerdo con el diario español, las palabras de Carlos Manuel de Céspedes no eludieron aspectos polémicos de las biografías oficiales de Félix Varela, a quien algunos historiadores cubanos se empeñan en presentar como independentista convencido desde sus años de juventud.

"Explícitamente, el padre Varela era un liberal y era americanista, lo que entonces en Cuba no equivalía necesariamente a independentista", dijo Céspedes en su discurso.

Varela fue elegido diputado a las Cortes españolas en 1821 y ese mismo año se trasladó a Madrid. Céspedes consideró que su proyecto más importante fue el de la abolición de la esclavitud, que "no pudo ser presentado en aquella legislatura debido a la disolución de las Cortes y la restauración del absolutismo de Fernando VII".

Agregó que Varela era "un autonomista coherente", y que fue su "frustrante experiencia" española" lo que le llevó a radicalizar sus posturas durante su exilio en Nueva York.

Aun así, dijo, el padre Varela nunca aceptó "las ofertas generosas de otras ciudadanías" —de Colombia, México y Estados Unidos— y murió en 1853 como español.

martes, septiembre 27, 2005

Mueren por negligencia médica una madre y su hijo

SANTA CLARA, Cuba - 27 de septiembre de 2005 (Guillermo Fariñas, Cubanacán Press / www.cubanet.org) - La joven embarazada Aliuska Artiles Relova, falleció por negligencia médica junto a su criatura el pasado 22 de septiembre en el hospital de Aguada de Pasajeros.

Según informó vía telefónica Bernardo Arévalo Padrón, director de la agencia Línea Sur Press, el lamentable suceso ocurrió cuando la joven de 23 años sufrió un severo ataque de asma en el batey Real Campiña, donde residía, en horas de la noche del día anterior.

Se conoció que pasadas las tres de la tarde este lugar carece de personal médico, por lo que la enfermera de guardia optó por pedir una ambulancia al hospital de Aguada de Pasajeros, que no fue enviada con la inmediatez requerida, pues la salida del vehículo tenía que ser aprobada por el puesto de mando de salud pública en el hospital provincial de Cienfuegos.

La llegada del equipo de urgencia tardó 40 minutos, lo que provocó que Artiles Relova falleciera antes de llegar al hospital municipal, que cuenta con una sala de terapia intensiva. Momentos después murió la criatura por falta de oxígeno a sólo cuatro días de la fecha de parto.

lunes, septiembre 26, 2005

Cuba es uno de los países con más alta tasa de suicidios

Más de 70.000 personas se quitaron la vida en los últimos años en el régimen dictatorial de Fidel Castro. Es una de las tasas más altas del mundo

Infoabe, Argentina, 26 de septiembre de 2005.

El régimen que conduce con mano de hierro Fidel Castro no logra frenar el aumento de los suicidios en Cuba.

Alrededor de 70 mil personas, en los últimos 25 años se quitaron la vida, de varias maneras y formas. Esta tendencia continúa en aumento, según informó reprodujo aquí el diario La Nación, de una nota publicada por El Pais, de España.

Cuba está ubicada entre los cinco países con mayor cantidad de muertes por suicidio del mundo. En base a estadísticas oficiales difundidas en el artículo, el Estado caribeño está detrás de Lituania, Rusia, Japón y Bélgica, los cuatro países con las tasas más altas.

En el país en el que gobierna Fidel Castro se matan 24,5 hombres y 12 mujeres por cada 100.000 personas.

Las investigaciones sobre el tema confirmaron que esta tasa en ascenso no es sólo causada por el régimen comunista del Caribe. Es atribuible a "una experiencia traumática de la historia y a un ejercicio patológico afectivo de la vida social y política".

Esta tendencia se ve en los cubanos de todas partes del mundo. Un estudio realizado por Maida Donate y Zoila Macías, dos antiguas investigadoras del Ministerio de Salud Pública, demostró que los cubanos residentes de Miami tienen tasas de suicidio superior a la de otras comunidades hispanas en Estados Unidos.

Esta misma investigación, realizada en los noventa, refutó estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, entre los años 1995 y 1996, las cuales sostenían que la tasa de suicidios había sido contenida por el gobierno.

Según estas especialistas, el índice de suicidios de aquella época era de 30 por cada cien mil personas. Esto colocaba a Cuba entre las cinco naciones suicidas del mundo.

Una década antes, el Ministerio de Salud Pública había declarado que la tasa de suicidios era de 20 por cada cien mil. Los cubanos se mataban más que los norteamericanos, algunos europeos, asiáticos y africanos.

viernes, septiembre 16, 2005

Crece el número de parejas de hecho en Cuba

En esta tendencia influyen factores que van desde el rechazo a los formalismos, hasta problemas sociales y necesidades materiales como la escasez de viviendas.

www.cubaencuentro.com /16 de septiembre de 2005


AFP/ La Habana. De cada 100 cubanos mayores de 14 años, 65 viven en pareja, 43 de ellos casados y 22 en unión libre, reveló un estudio demográfico divulgado este miércoles, según el cual la convivencia de hecho tiende a aumentar y en ello influyen la escasez de vivienda y los problemas económicos.

"Vivir en pareja es una práctica que se ha extendido en Cuba. Aunque el matrimonio no ha perdido su encanto para los cubanos, las parejas no casadas aumentaron en los œltimos años", subrayó el informe especial divulgado por la agencia oficialista Prensa Latina.

La investigación fue presentada por la experta Elena Benítez, del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, en la VI Conferencia Iberoamericana sobre Familia, que se desarrolla esta semana en el Palacio de las Convenciones de la capital cubana.

En la ponencia La familia Cubana: Una mirada de la actualidad, Benítez indicó que en la actualidad "el matrimonio formalizado ha perdido cierta categoría o clase", y la convivencia fuera de éste, que antes se daba principalmente en zonas rurales y sectores humildes, ha aumentado en general.

Como consecuencia del aumento en la conformación de las parejas consensuadas, los niños nacidos de "madres acompañadas" —que viven con hombres que no son padres de sus hijos— han pasado de representar el 60,6% en 1990 al 73% en 2003, señaló.

En la tendencia al aumento de las uniones de hecho influyen, según Benítez, factores que van desde la independencia económica y social alcanzada por la mujer y el rechazo a los formalismos, hasta necesidades materiales como la escasez de viviendas y problemas sociales y económicos en Cuba.

Ante la crisis habitacional, que obliga a muchas parejas a vivir "agregadas" en casas de otros familiares, el gobierno ha dispuesto un programa de construcción de viviendas en una década, a razón de 100.000 unidades anuales.

Según los expertos, el número de divorcios ha aumentado en Cuba. Un informe divulgado en la prensa recientemente señala que en 2003 —última cifra disponible en el Anuario Demográfico de Cuba— se reportaron en el país 33.851 divorcios, por lo que en relación a la población el fenómeno está entre los más altos de América Latina.

En la Conferencia participan más de un centenar de especialistas de ocho países, que debatirán hasta el viernes los retos y funciones de la familia en un mundo globalizado y ante el aumento de la pobreza.
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Otras voces necesarias Las revistas católicas: ¿Un oasis en el país del pensamiento único y la censura?

por ORIOL PUERTAS, La Habana
www.cubaencuentro.com /16 de septiembre de 2005

Cuando se haga el imprescindible recuento futuro del periodismo independiente cubano bajo el régimen de Fidel Castro —tomemos como independiente todo aquello que esté al margen de una institución estatal—, algún capítulo de los más importantes deberá atender con profundidad el papel que han desempeñado las numerosas revistas y publicaciones periódicas pertenecientes a la Iglesia Católica dentro de la Isla.

En medio del cerrado entorno de la denominada "opinión publicada" en Cuba, estas publicaciones han acogido y acogen en sus páginas otras necesarias voces que, en el cruento presente que vivimos, no podrían hallar jamás cabida en los espacios reservados de modo harto excluyente al periodismo oficialista. Estas revistas y boletines católicos, a veces impresos y diseñados rústicamente, y con perfiles concebidos con la premura que impone la incertidumbre de si podrán ver la luz, cada día que pasa calan con mayor profundidad en el interés de los lectores, ciertamente abrumados por el discurso gubernamental tecoso, monótono, militarizado y uniforme presente en los medios estatales.

El hecho de que la Iglesia Católica cuente con algunos recursos para promover su gestión y de que estas revistas sean actualmente toleradas a medias por la férrea censura del régimen —algo con lo cual no puede ni soñar la prensa independiente opositora aquí dentro—, no quita méritos a sus hacedores y auspiciadores.

La Iglesia cubana, valga recordarlo siempre, desde hace más de cuatro décadas no tiene acceso a los medios masivos de comunicación. Su labor misionera y orientadora ha encontrado el terco freno de las autoridades, que consideran periódicos, emisoras, telecentros, y ahora la Internet, como "poderosas armas al servicio de la revolución y el pueblo".

Varias de estas publicaciones muchas veces deben realizarse en la sombra, incluso en las casas o en estrechos locales, conformando a duras penas un reducido núcleo de laboriosas personas, la mayoría laicos que se arriesgan a ser expulsados de sus empleos. Por muy irracional que pueda parecerle a alguien, así sucede en una nación en la que existe el delito de opinión y hasta un graffiti en un viejo muro puede provocar una condena de casi media vida en prisión.

La alternativa

Al respecto, en una entrevista concedida a la cadena norteamericana CNN y publicada en el magazín católico habanero Verdad y Esperanza, en 2003, el cardenal Jaime Ortega comentó: "Las revistas, las publicaciones que hay no son publicaciones que estén aceptadas, porque se exige una inscripción en el Ministerio de Cultura de toda publicación, y nosotros no hemos inscripto nuestras publicaciones porque el reglamento de la ley significaría una especie de censura que no podemos aceptar".

Ese panorama podría atentar de manera grave contra la calidad de lo que se publica en ellas, especialmente en lo que a textos se refiere, pero no es así. Por suerte son cada vez más los excelentes periodistas, críticos, ensayistas, investigadores, analistas y estudiosos que deciden compartir sus reflexiones con el creciente número de lectores con que cuentan, la mayoría creyentes, pero no sólo ellos. Lo mismo podría decirse de los diseñadores, pintores y fotógrafos que ponen su talento y sus obras en función de la nobleza de estos esfuerzos.


Haciendo un rápido balance de sus contenidos, estas publicaciones han tratado de no restringir el campo temático a los intereses de la política editorial puramente eclesial, sino que han sabido diversificar sus indagaciones y llegan a explorar rasgos de la sociedad, la cultura, el pensamiento, la historia local y universal, la filosofía y las artes en general, con enfoques que saben distanciarse de lo habitual y pedestre aparecido en los medios estatales.

Dos de estas revistas quizás sean las más conocidas dentro y fuera de Cuba: Vitral (Diócesis de Pinar del Río) y Palabra Nueva (Arquidiócesis de La Habana). Han sido las de periodicidad más sostenida y las de mayor calidad visual y textual. Pero existen otras que no andan muy rezagadas en su quehacer, entre las cuales resaltan Amanecer(Diócesis de Santa Clara), Imago (Diócesis de Ciego de Ávila), Verdad y Esperanza y Vivarium (La Habana), e Iglesia en Marcha y Claras Luces (Arquidiócesis de Santiago de Cuba), entre otras. Y hasta existe una dedicada exclusivamente al cine y los audiovisuales, adscrita a la antigua Oficina Católica Internacional de Cine (OCIC).

Discrepancias… y diversidad

Se puede discrepar del enfoque de algunos trabajos, sobre todo de aquellos que expresan o se ciñen de alguna forma a polémicas posiciones oficiales de la Iglesia frente a candentes debates de actualidad, como la eutanasia, el aborto y la homosexualidad. Algunos también consideran que por lo general estas revistas son todavía muy tibias en materia de política, rehuyen la confrontación y sus críticas no van más allá de la superficie de ciertos temas que aquejan a la sociedad, sobre todo teniendo en cuenta el perenne estado de guerra que mantiene el régimen contra toda articulación de un pensamiento divergente.

Tengan o no razón sus críticos, nadie podrá negar que existe diversidad en estas páginas. Es precisamente en estas publicaciones donde se viene desarrollando, con mayor asiduidad y en un territorio muy próximo al de la sociedad civil fortalecida que queremos para mañana, un criterio al margen de lo estatal y de las viciadas tendencias del periodismo oficialista.

Se rescatan del miserable olvido figuras y hechos esenciales de la historia de Cuba que los manuales escolares revolucionarios dejaron en la cuneta. Se analizan con mayor o menor acierto problemáticas sociales de reciente data, como la arbitraria imposición del peso convertible en tanto moneda única de cambio y compraventa. Todo sin perder el sentido y el carácter de su existencia, aquello que les da vida y alienta su circulación: ser voceras de la labor de la Iglesia.

Con sus diferencias en cuanto a perfiles y estilos de trabajo, son estas revistas magníficos vehículos para la libertad de expresión, justo cuando más requiere nuestro presente de visiones plurales, contrapuestas y ceñidas a la verdad, lejos del maniqueísmo castrista y su esclerótica política informativa y cultural. Con ellas hay que contar hoy y habrá que contar mañana para edificar el país que queremos.


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El cardenal Ortega opina sobre la libertad de expresión:
"Aprendizaje difícil el de la posibilidad de expresarse sin hacer de ella (de la revista) un arma de combate, un alarido hiriente, ni un recuento amargo de lo que se ha callado por mucho tiempo. Ser fieles a la verdad sin pretender que todos acepten que esa verdad es plena, sin ser intolerantemente verídicos, o sin hablar concluyentemente desde una cima de verdades infalibles (…) ése es uno de los más difíciles ejercicios en el necesario aprendizaje de una expresión libre y responsable del pensamiento".
"De las dudas confrontadas de algunos puede surgir la seguridad de muchos. Ahora bien, el medio de confrontar lo dudoso es la expresión libre del pensamiento (…) De este modo cada persona, gozando de libertad de expresión, capacidad de iniciativa y de propuesta en el seno de la sociedad civil… podrá colaborar eficazmente en la búsqueda del bien común".
(Durante la entrega del Premio de la Unión Católica Internacional de Prensa a Palabra Nueva, París, 1998)

miércoles, septiembre 14, 2005

Cuarta Asamblea General de UCLAP-Cuba

Palabra Nueva
14 de septiembre de 2005

La Unión Católica de la Prensa en Cuba celebró, del viernes 15 al domingo 17 de julio, su Cuarta Asamblea General desde que fuese constituida en 1996. La reunión tuvo lugar en la Casa Diocesana de La Merced, en la arquidiócesis de Camagüey.
Del sábado 16 se destacan tres momentos. Primero la reflexión Evangelización y Medios de Comunicación, a cargo del presbítero Willy Pino, director del Boletín Diocesano, de Camagüey. Segundo, el panel ofrecido por la licenciada María Caridad López, directora del Departamento de Medios de Comunicación de la arquidiócesis de Santiago de Cuba, el doctor Francisco Almagro Domínguez, editor de la revista Espacio Laical y miembro del Consejo de Redacción de Palabra Nueva, de la arquidiócesis de La Habana, el señor Manuel Martínez, director de la revista Cocuyo, de la diócesis de Holguín, y el licenciado Yoel Prado Rodríguez, miembro del Consejo de Redacción de la revista Amanecer, de la diócesis de Santa Clara. Y tercero, la entrega del Premio “Félix Varela” de UCLAP-Cuba, al periodista santaclareño Yoel Prado Rodríguez por el artículo “Iglesia y sociedad, juntos pero no revueltos”, publicado en la revista Amanecer.
El domingo 17 se realizó una ronda de votaciones de la cual salió electo el nuevo Secretariado que dirigirá UCLAP-Cuba hasta el año 2008. Laura María Fernández, directora de Amanecer, fue reelecta como Coordinadora, Roberto Veiga González, editor asistente de Espacio Laical y miembro del Consejo de Redacción de Palabra Nueva (Secretario) y Manuel Martínez, de la revista Cocuyo, diócesis de Holguín (Secretario).

¿Por quién doblan las campanas?

Cuba y las campanadas del cambio en el Día de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona Nacional.
por JOSé CONRADO, Santiago de Cuba
 

Me atrevo a pedirle prestado el título de su conocido libro a Ernest Hemingway, en razón de sus vínculos sentimentales con la Virgen de la Caridad, a quien en su momento quiso regalar la medalla del Premio Nobel que le otorgaron en 1954.
Santuario Nacional de El Cobre.

La víspera de este 8 de septiembre, fiesta de la Virgen de la Caridad, fueron bendecidas las nuevas campanas de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Regalo del Papa, las campanas llegaron a Cuba a través de la generosidad de la Casa Generalicia de los Padres Salecianos de Roma, en su Departamento de Misiones. Es un juego de seis campanas, de diverso tamaño, que tocan a través de un sistema de relojería, para ser más exactos, por un sistema computarizado. Esto es un carillón (cuya definición, según el Diccionario enciclopédico U.T.E.H.A., es "juego de campanas en número variable, instalado en una torre o campanario, que se hace sonar por medio de un teclado o mecanismo de relojería…).

Las viejas campanas de El Cobre sonarán en otras iglesias de la diócesis o se exhibirán a los peregrinos en la Basílica Santuario de Nuestra Señora. Alguna quizás pasará al Museo Arquidiocesano de la Catedral santiaguera. Esas viejas campanas han sonado a lo largo de varios siglos en el templo más emblemático de Cuba, el que convoca a mayor devoción y tiene un significado más universal, y al mismo tiempo, más típicamente nacional. El templo de María, la casa de todos.

El mejor sonido

¿Por qué y por quién doblan las campanas?, nos pudiéramos preguntar. En el pasado, las campanas convocaron a los fieles para la oración. Eran la voz de Dios, nos decían de niños, que nos llama al culto, a la catequesis, al encuentro con los hermanos, y a que todos nos encontremos con nuestro padre Dios.

Estas campanas convocaron a los cobreros en aquella fecha memorable en que celebraron su recién conquistada libertad. Después de más de cien años de apalencamientos y luchas, lo mismo jurídicas y diplomáticas que con el machete en la mano, hasta que al fin les fue reconocida su libertad por el mismísimo Rey de España. Y el párroco, que con ellos había luchado, y por ellos, les leyó las actas de libertad frente al Santuario, a los pies de la Virgen y al sonido de las campanas repicantes. Porque nunca suenan mejor las campanas como cuando convocan y proclaman la libertad.

Y sonaron esas campanas en aquella mañana de soles en la que el recién estrenado presidente de la recién proclamada República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, fue a rendirle honores a la Virgen de la Caridad, con solemne Te Deum, banderas desplegadas y campanas al vuelo.

Y sonaron las campanas en aquella misa convocada por el Ejército Mambí, cuando el general Shafter no permitió que las tropas de Calixto García entraran en Santiago tras la derrota de los españoles, para la firma del armisticio bajo la Ceiba centenaria que hace sólo cinco años cayó, como de un rayo, tras larga enfermedad desatendida. Allí, a los pies de la Virgen, con Jesús Rabí como representante de Calixto García, se proclamó la libertad de Cuba, a lo mambí, bajo el tronar de las campanas y en la casa de la madre común.

Esas campanas han replicado en la elección de cada Papa, en la proclamación de cada nuevo obispo o arzobispo de Santiago, en las fiestas religiosas y en los grandes eventos de la patria: a la caída de los tiranos y a la proclamación de una nueva etapa de libertad y esperanza.

Esas campanas han sonado a difuntos, cuando ha muerto alguno de aquellos, los más humildes hijos del pueblo, y también cuando han muerto aquellos mismos obispos por cuyo nombramiento repicaron, o por los Papas en cuya elección se echaron a volar. Muerte y vida, alegrías y sufrimientos, suerte y desgracias tomaron voz a través de las campanas: como cuando tocaron "a rebato" ante el peligro de un siniestro o el pavor de algún temblor de tierra.

Las campanas que Cuba quiere oír

El pueblo acaba reconociendo la cantarina voz de sus campanas. En esa sonora contraseña reciben la primera noticia, la que le llega sin palabra, la que le alerta o le despierta, le convoca y le levanta. Con esas campanas aprende a reír y a llorar, a despedir un año y recibir otro. A despedirse de los suyos y a enterrar a sus muertos.

No es banal celebrar este cambio de campanas en la Basílica Santuario de la Virgen. No es casual. Cuba quiere oír nuevas campanas que le anuncien salvación, esperanza, libertad. Los cubanos quieren oír las "campanadas del cambio". El viejo arzobispo Pérez Serantes lo había anunciado proféticamente en aquella carta de los primeros sesenta: "Ni Washington ni Moscú". Cuba no debe buscar su futuro ni con los "carillones del Krenlim", ni con la campana americana, la vieja campana de la libertad, que por cierto, no está en Washington, sino en Filadelfia.

Las nuevas campanas del Santuario vienen de Roma, la ciudad símbolo de la fe, la ciudad que representa los valores espirituales de la fe y del amor: la "Ciudad Eterna", no porque esté fuera del tiempo, sino porque nos recuerda que no sólo somos hijos del tiempo, sino ciudadanos de la eternidad. Y las envía ese "jefe de Estado" que le hizo exclamar a Stalin: "¿El Papa, y cuántas divisiones tiene su ejército para que tengamos que contar con ?l?", en respuesta a la propuesta de Churchill y Roosevelt que deseaban integrar al Vaticano en las conversaciones de paz al final de la Segunda Guerra Mundial.

Sin querer tener la exclusiva, los católicos, que son el grupo cristiano más numeroso, antiguo y universal, y el de más larga y profunda presencia en la historia de Cuba, nos deberíamos sentir comprometidos en esta convocatoria nueva a la unidad, al compromiso con el cambio y al esfuerzo compartido, que no excluye a nadie, pero que debe encontrar una especial resonancia en todos los que compartimos la fe en Jesús de Nazaret, católicos o no.

Las campanas suenan para todo el mundo. El rico y el pobre, el poderoso y el desposeído del poder. Pero no suenan igual. Las campanas que anuncian la libertad a los esclavos, anuncian el final del poder de los poderosos. María es una experta en estas verdades, por eso pudo decir en su cántico del Magnificat: "Proclama mi alma la grandeza del señor, mi espíritu se regocija en Dios mi salvador: porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Todopoderoso ha hecho obras grandes en mí. Su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los deja vacíos".

(*) José Conrado es párroco de la Iglesia de Santa Teresita de Jesús en Santiago de Cuba.
14 de septiembre de 2005

¿Por quién doblan las campanas?

Cuba y las campanadas del cambio en el Día de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona Nacional.

José Conrado, Santiago de Cuba. Publicado en Encuentro en La Red, 14 de septiembre de 2005.

Me atrevo a pedirle prestado el título de su conocido libro a Ernest Hemingway, en razón de sus vínculos sentimentales con la Virgen de la Caridad, a quien en su momento quiso regalar la medalla del Premio Nobel que le otorgaron en 1954.

La víspera de este 8 de septiembre, fiesta de la Virgen de la Caridad, fueron bendecidas las nuevas campanas de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Regalo del Papa, las campanas llegaron a Cuba a través de la generosidad de la Casa Generalicia de los Padres Salecianos de Roma, en su Departamento de Misiones. Es un juego de seis campanas, de diverso tamaño, que tocan a través de un sistema de relojería, para ser más exactos, por un sistema computarizado. Esto es un carillón (cuya definición, según el Diccionario enciclopédico U.T.E.H.A., es "juego de campanas en número variable, instalado en una torre o campanario, que se hace sonar por medio de un teclado o mecanismo de relojería…)

Las viejas campanas de El Cobre sonarán en otras iglesias de la diócesis o se exhibirán a los peregrinos en la Basílica Santuario de Nuestra Señora. Alguna quizás pasará al Museo Arquidiocesano de la Catedral santiaguera. Esas viejas campanas han sonado a lo largo de varios siglos en el templo más emblemático de Cuba, el que convoca a mayor devoción y tiene un significado más universal, y al mismo tiempo, más típicamente nacional. El templo de María, la casa de todos.

El mejor sonido

¿Por qué y por quién doblan las campanas?, nos pudiéramos preguntar. En el pasado, las campanas convocaron a los fieles para la oración. Eran la voz de Dios, nos decían de niños, que nos llama al culto, a la catequesis, al encuentro con los hermanos, y a que todos nos encontremos con nuestro padre Dios.

Estas campanas convocaron a los cobreros en aquella fecha memorable en que celebraron su recién conquistada libertad. Después de más de cien años de apalencamientos y luchas, lo mismo jurídicas y diplomáticas que con el machete en la mano, hasta que al fin les fue reconocida su libertad por el mismísimo Rey de España. Y el párroco, que con ellos había luchado, y por ellos, les leyó las actas de libertad frente al Santuario, a los pies de la Virgen y al sonido de las campanas repicantes. Porque nunca suenan mejor las campanas como cuando convocan y proclaman la libertad.

Y sonaron esas campanas en aquella mañana de soles en la que el recién estrenado presidente de la recién proclamada República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, fue a rendirle honores a la Virgen de la Caridad, con solemne Te Deum, banderas desplegadas y campanas al vuelo.

Y sonaron las campanas en aquella misa convocada por el Ejército Mambí, cuando el general Shafter no permitió que las tropas de Calixto García entraran en Santiago tras la derrota de los españoles, para la firma del armisticio bajo la Ceiba centenaria que hace sólo cinco años cayó, como de un rayo, tras larga enfermedad desatendida. Allí, a los pies de la Virgen, con Jesús Rabí como representante de Calixto García, se proclamó la libertad de Cuba, a lo mambí, bajo el tronar de las campanas y en la casa de la madre común.

Esas campanas han replicado en la elección de cada Papa, en la proclamación de cada nuevo obispo o arzobispo de Santiago, en las fiestas religiosas y en los grandes eventos de la patria: a la caída de los tiranos y a la proclamación de una nueva etapa de libertad y esperanza.

Esas campanas han sonado a difuntos, cuando ha muerto alguno de aquellos, los más humildes hijos del pueblo, y también cuando han muerto aquellos mismos obispos por cuyo nombramiento repicaron, o por los Papas en cuya elección se echaron a volar. Muerte y vida, alegrías y sufrimientos, suerte y desgracias tomaron voz a través de las campanas: como cuando tocaron "a rebato" ante el peligro de un siniestro o el pavor de algún temblor de tierra.

Las campanas que Cuba quiere oír

El pueblo acaba reconociendo la cantarina voz de sus campanas. En esa sonora contraseña reciben la primera noticia, la que le llega sin palabra, la que le alerta o le despierta, le convoca y le levanta. Con esas campanas aprende a reír y a llorar, a despedir un año y recibir otro. A despedirse de los suyos y a enterrar a sus muertos.

No es banal celebrar este cambio de campanas en la Basílica Santuario de la Virgen. No es casual. Cuba quiere oír nuevas campanas que le anuncien salvación, esperanza, libertad. Los cubanos quieren oír las "campanadas del cambio". El viejo arzobispo Pérez Serantes lo había anunciado proféticamente en aquella carta de los primeros sesenta: "Ni Washington ni Moscú". Cuba no debe buscar su futuro ni con los "carillones del Krenlim", ni con la campana americana, la vieja campana de la libertad, que por cierto, no está en Washington, sino en Filadelfia.

Las nuevas campanas del Santuario vienen de Roma, la ciudad símbolo de la fe, la ciudad que representa los valores espirituales de la fe y del amor: la "Ciudad Eterna", no porque esté fuera del tiempo, sino porque nos recuerda que no sólo somos hijos del tiempo, sino ciudadanos de la eternidad. Y las envía ese "jefe de Estado" que le hizo exclamar a Stalin: "¿El Papa, y cuántas divisiones tiene su ejército para que tengamos que contar con Z(l?", en respuesta a la propuesta de Churchill y Roosevelt que deseaban integrar al Vaticano en las conversaciones de paz al final de la Segunda Guerra Mundial.

Sin querer tener la exclusiva, los católicos, que son el grupo cristiano más numeroso, antiguo y universal, y el de más larga y profunda presencia en la historia de Cuba, nos deberíamos sentir comprometidos en esta convocatoria nueva a la unidad, al compromiso con el cambio y al esfuerzo compartido, que no excluye a nadie, pero que debe encontrar una especial resonancia en todos los que compartimos la fe en Jesús de Nazaret, católicos o no.

Las campanas suenan para todo el mundo. El rico y el pobre, el poderoso y el desposeído del poder. Pero no suenan igual. Las campanas que anuncian la libertad a los esclavos, anuncian el final del poder de los poderosos. María es una experta en estas verdades, por eso pudo decir en su cántico del Magnificat: "Proclama mi alma la grandeza del señor, mi espíritu se regocija en Dios mi salvador: porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Todopoderoso ha hecho obras grandes en mí. Su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los deja vacíos".

(*) José Conrado es párroco de la Iglesia de Santa Teresita de Jesús en Santiago de Cuba.

lunes, septiembre 12, 2005

En estado crítico cementerio de Santa Clara

SANTA CLARA, Cuba - 12 de septiembre de 2005 ( Alain Ramón Gómez Ramos, Cubanacán Press / www.cubanet.org) - El cementerio de Santa Clara se encuentra en estado crítico y las autoridades pertinentes no asumen su responsabilidad.

Desde la entrada principal en el Arco de Triunfo se puede observar el deterioro de las esculturas, tapias y monumentos. Las ventanas y las puertas de los panteones se encuentran rotas y sin cristales en su gran mayoría.

La falta de pintura y reparaciones es palpable. Hay grietas, manchas y orificios por todas partes. La hierba es dueña de las aceras y calles.

Los muros que limitan el inmueble necesitan de cuidados urgentes; muchos han perdido parte del cemento que los cubre y otros presentan rajaduras. En sus costados hay verdaderos basureros que destilan olores desagradables.

Los responsables de cuidado y preservación del cementerio desconocen el valor histórico y patrimonial que se está perdiendo. Lo que antes fue un monumento a la paz cristiana, el decoro y la belleza se ha venido abajo, está en ruinas.

Bendicen nuevas campanas en el Santuario de la Virgen de la Caridad

SANTIAGO DE CUBA, Cuba - 12 de septiembre (Rosa Maria Montoya, APLO / www.cubanet.org) - La fiesta de la Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad, además sus actividades tradicionales, este año contó con una muy especial. La víspera de este 8 de septiembre fueron bendecidas las nuevas campanas de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Regalo del Papa, las campanas llegaron a Cuba a través de la generosidad de la Casa Generalicia de los Padres Salecianos de Roma, en su Departamento de Misiones. Es un juego de seis campanas, de diverso tamaño, que tocan a través de un sistema de relojería computarizado.

En la noche del viernes 7 partió la tradicional peregrinación desde la ciudad de Santiago de Cuba hasta el Santuario del Cobre, un recorrido de aproximadamente 25 kilómetros de distancia. Celio René Cobas, integrante de nuestra agencia APLO que cubrió la información, destacó la fuerte presencia policial y de Seguridad del Estado en toda la trayectoria, ya que generalmente en estos eventos religiosos se producen manifestaciones en contra el régimen.

En la ciudad de Palma Soriano se produjo la más concurrida celebración, según nuestro reportero Virgilio Delat, ya que la misa fue oficiada por el Padre José Conrado, un párroco muy venerado en esa comunidad, quien dio lectura al documento "¿Por quién doblan las campanas?", donde hace un análisis pormenorizado del papel que han jugado las campanas del Santuario del Cobre en la historia de nuestra nación. Señaló el padre Conrado: "No es banal celebrar este cambio de campanas en la Basílica Santuario de la Virgen. No es casual. Cuba quiere oír nuevas campanas que le anuncien salvación, esperanza, libertad. Los cubanos quieren oír las 'campanadas del cambio'".

La Seguridad del Estado desplegó un fuerte operativo policial, situando más de 100 miembros de la Brigada de Respuesta Rápida (grupo paramilitar) y el carro patrulla identificado con el número 553 frente a la iglesia, en la esquina de las calles Maceo y Aponte, dirigidos por el oficial Luis Noel Platón.

Una gran cantidad de opositores políticos al gobierno se hicieron presentes en estas celebraciones religiosas, ya que por el carácter ateo del régimen toda manifestación religiosa se considera contestataria. Varios opositores fueron conminados por la policía política para que no salieran de su casa durante la jornada de celebración.

Las actividades de celebración culminaron con la tradicional procesión alrededor del Santuario del Cobre, matizada con una copiosa lluvia que en nada amilanó a los devotos feligreses, que en andas pasearon la Virgen de la Libertad, como fue denominada con vítores en la misa oficial bajo el llamado de las nuevas campanas que anunciaban nuevos tiempos.

sábado, septiembre 10, 2005

Vigencia y realidad

A 12 años de la publicación del mensaje de los obispos cubanos 'El amor todo lo espera'.
por OSCAR ESPINOSA CHEPE, La Habana

septiembre de 2005
 

El mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba: El amor todo lo espera (I Corintios 13,7), del 8 de septiembre de 1993, hoy puede considerarse un documento de la historia cubana. La grandeza y el valor de un documento está en dependencia de la prueba del tiempo. La inmediatez, aunque estuviera impregnada de atractivos sorprendentes, en modo alguno garantiza la trascendencia si no pasa el filtro de los años.
Fieles cubanos rezan en una iglesia de La Habana.

El mensaje que vio la luz el Día de la Caridad del Cobre, madre de los cubanos y símbolo de la identidad nacional, recogió la triste situación de Cuba en todos sus multifacéticos y contradictorios aspectos, con una prosa clara y un lenguaje fraternal dirigido a todos los cubanos, los de adentro y los de afuera, gobernantes y gobernados, creyentes y no creyentes.

Cuando se relee ahora este magistral texto, encontramos que están absolutamente vigentes los problemas enunciados y las soluciones propuestas de amor y reconciliación entre los cubanos. La única diferencia es que las dificultades han alcanzado niveles extraordinarios en estos doce años. Asimismo, no existe otra opción posible en el escenario actual que la concordia y el diálogo para enfrentar los graves retos que enfrenta la sociedad.

Además, el documento se caracteriza por sus posiciones incluyentes. Cita concepciones de personalidades como Gandhi y clásicos del socialismo para respaldar la argumentación; disposición que habla muy alto de la mentalidad abierta y plural de los redactores.

La visión presente en todo momento, es que el hombre debe constituir el centro de todos los problemas; precisamente, la persona humana es el tesoro más grande que posee Cuba. Algunos soslayan este punto de vista, mediante la utilización de aspectos como la política, y como sucedáneos usurpadores de la cuestión central de la sociedad, "ponen la carreta delante de los bueyes", según se dice popularmente.

¿Soluciones o distorsiones?

El mensaje, en el Punto 35, recoge la recomendación siguiente: "Más que medidas coyunturales de emergencia, se hace imprescindible un proyecto económico de contornos definidos, capaz de inspirar y movilizar las energías de todo el pueblo".

Hoy, con más urgencia se necesita este proyecto integral de desarrollo. Desafortunadamente, se visualizan más "parches" y programas, algunas veces gigantescos, sin ninguna interconexión con el resto de los sectores y ramas económicas, y que, como en el pasado, en lugar de dar soluciones a los problemas crean nuevas distorsiones.

El documento es imparcial en su análisis y, al mismo tiempo que condena la injerencia extranjera, el embargo económico y otras disposiciones legales lesivas a nuestra soberanía, también, con mucho respeto pero sin merma de claridad, se enfrenta a los que usurpan la soberanía del ciudadano.

En el Punto 46, marca una necesaria diferencia entre términos durante mucho tiempo tergiversados por el lenguaje gubernamental: "El carácter excluyente y omnipresente de la ideología oficial, que conlleva a la identificación de términos que no pueden ser unívocos, tales como: Patria y socialismo, Estado y Gobierno, autoridad y poder, legalidad y moralidad, cubano y revolucionario. Este papel centralista y abarcador de la ideología, produce una sensación de cansancio ante las repetidas orientaciones y consignas".

No menos importante es la defensa que se hace de nuestra cultura e identidad nacional, dañadas por tantos años de crisis, lo cual ha llegado a erosionar lo que pudiéramos llamar el sistema inmunológico de amplios sectores de la sociedad, y el patriotismo de muchos conciudadanos, con todo lo que implica de nocivo para el futuro independiente del país.

El llamado de los obispos, fruto de la milenaria historia de la Iglesia Católica y las tradiciones cristianas del pueblo, una de las bases indiscutibles de nuestra nacionalidad, y patrimonio de todos los cubanos sin exclusión, debería ser nuevamente leído por todos los cubanos de buena voluntad en este duodécimo aniversario de su publicación.

La bondad y la sabiduría contenidas en este texto reconfortan y dan ‡nimos para la continuación de los esfuerzos por alcanzar una Cuba democrática, solidaria y con justicia social, en la cual tengan cabida todas las personas decentes, patrióticas y amantes de nuestro país, independientemente de ideologías y credos, tal como lo propone el relevante mensaje que llama al triunfo del amor.

viernes, septiembre 09, 2005

Incidente Iglesia-Estado marca celebraciones por el día de la Virgen de la Caridad del Cobre

Católicos cubanos se solidarizan con las víctimas de Katrina. El arzobispo de Camagüey pide en Miami el 'restablecimiento del reino de Dios en Cuba'.
  www.cubaencuentro.com /9 de septiembre de 2005

Misas solemnes, procesiones, muestras de devoción popular y cruce de declaraciones políticas han caracterizado las celebraciones por el día de la Virgen de la Caridad del Cobre, este jueves 8 de septiembre, dentro y fuera de Cuba.

En La Habana, el cardenal Jaime Ortega y Alamino dijo que su respuesta a las declaraciones del embajador de Cuba ante el Vaticano, Raúl Roa, no tienen el ánimo de que el diplomático se "retracte, sino de aclarar" sus "violentos" planteamientos sobre la jerarquía católica cubana, reportó AFP.

"No tengo la intención de que se retracte, sino de aclarar que ha sido un poco violento de parte de un embajador. Cuando alguien tiene un cargo oficial, me parece que sus palabras tiene que cuidarlas un poco, y por eso yo dije lo que dije", respondió monseñor Ortega a preguntas de la prensa.

Adelantándose a posibles interpretaciones, el cardenal aclaró que "detrás de mis declaraciones no hay más que las declaraciones del señor embajador, y no hay nada que de dentro me esté empujando porque hay otros problemas".

El jueves, una declaración escrita y firmada por monseñor Ortega, arzobispo de La Habana y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, marcó "el rechazo total" a las declaraciones de Roa a una agencia europea.

El avezado diplomático, de 67 años, que ha sido embajador de Cuba ante Brasil, Naciones Unidas, la UNESCO, e incluso vicecanciller, marcó diferencias entre la posición del Vaticano y la Iglesia en Cuba, así como entre los obispos locales con respecto a la revolución cubana.

El embajador dijo que "en general, los sacerdotes están cercanos al pueblo, en cambio algunos obispos están más bien cercanos al pueblo de Miami, a los cubanos emigrados".

"Conozco bien al embajador, y lo aprecio, me apena que con el aprecio que le tengo, oficialmente tener que decir que no acepto esa manera de expresarse en un embajador", dijo Ortega.

El cardenal hizo las declaraciones al término de una procesión religiosa en el municipio Regla, de La Habana, por el día de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Interrogado por las relaciones Iglesia-Estado, Ortega opinó: "no diría que están mal, por eso de ahí mi sorpresa por las declaraciones del embajador; están en un estado como han sido nuestras relaciones aquí", dijo.



Solidaridad con las víctimas de Katrina



El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba opinó, además, que Estados Unidos debe aceptar la ayuda médica ofrecida por Cuba para los damnificados del huracán Katrina, pero que la Isla también debe admitir las ofertas de ayuda humanitaria en casos de desastres, según AFP.

"Estamos de acuerdo que toda oferta debería de ser aceptada en estos casos de desastre en cualquier parte; lo mismo en Cuba cuando hay desastre las ofertas de ayuda deben ser aceptadas, también en Estados Unidos", dijo Ortega a preguntas de la prensa.

El arzobispo de La Habana manifestó su pena y dolor por los tremendos desastres causados por Katrina en Estados Unidos, fundamentalmente en Nueva Orleans, ciudad que en siglos pasado perteneció a la arquidiócesis de La Habana.

En la tarde del jueves, la principal procesión en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, movilizó a unas cinco mil personas en un recorrido por el barrio de Centro Habana, según informó el diario mexicano La Jornada.

La procesión transcurrió sin incidentes, con un moderado despliegue policial. Cientos de personas se congregaron a lo largo de la ruta y se unieron a los cantos, rezos y aplausos que se sucedían. Dos banderas cubanas acompañaron a la imagen de la Virgen de la Caridad. Cuando entró al templo consagrado en su honor, al final del recorrido, la multitud rompió en aplausos, saludó con pañuelos en alto y entonó el Himno Nacional.

En el sur de la Florida, unas 12.000 personas se congregaron en la tradicional misa del 8 de septiembre en la Arena de Miami. El arzobispo de Miami, John C. Favalora, presidió la ceremonia, que tuvo como predicador principal a monseñor Juan García Rodríguez, arzobispo de Camagüey, informó El Nuevo Herald.

García Rodríguez evocó a la patrona pidiendo ante ella ''refugio, consuelo y esperanza'' para los damnificados de Katrina, y rogó por los presos y el restablecimiento ''del reino de Dios en Cuba''.

El celebrante abogó también para que todos los cubanos compartan ''el vino del amor, de la armonía, la reconciliación y la paz''.

Cubanos rezaron por víctimas de Katrina en fiesta de Patrona nacional

LA HABANA, 09 Sep. 05 (ACI).- Unos cinco mil cubanos se reunieron en esta capital para celebrar la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, con una procesión y Misa presidida por el Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, quien dedicó las plegarias por las víctimas del huracán Katrina.

Similares manifestaciones de fe se vieron en toda la Isla, donde el gobierno autorizó 60 procesiones marianas. La de esta capital fue una de las más multitudinarias e intensas . Una réplica de la imagen, que se venera en el Santuario del Cobre, recorrió casi un kilómetro del barrio de Centro Habana hasta llegar a la iglesia de la Santísima Caridad del Cobre, donde se ofició la Eucaristía central.

Los fieles de todas las edades colmaron calles, azoteas y balcones con velas, flores y prendas de color amarillo, color asociado a la Patrona, y estallaron en aplausos al paso de la imagen.

Durante su homilía, el Cardenal Ortega se refirió a los “terribles” estragos del huracán Katrina especialmente en las ciudades del sur de Estados Unidos como Nueva Orleáns y manifestó su deseo de que la Iglesia Católica en Cuba acompañe “con oración y apoyo” a los afectados.

“Hay un problema humano, doloroso, que es muy difícil. Hay que acompañar con la oración y el apoyo psicológico a toda esa gente que sufre y los apoyamos con nuestros corazones”, indicó.

Asimismo, advirtió que “el ser humano, frente a una difícil prueba puede hacerse terriblemente duro, agresivo y violento, pero al mismo tiempo vemos ejemplos de amistad, confraternidad, de personas entregadas ayudando a los demás”.

Según el Purpurado, “éste es el camino que tenemos que tomar en la vida siempre, porque tengamos pruebas y dificultades, limitaciones y a veces miseria no podemos vivir solamente en un descontento que nos haga amargos”.

El Cardenal Ortega pidió a la Virgen de la Caridad que el amor prevalezca entre “todas las familias de la isla, para todo el pueblo, para los que gobiernan” y para “los cubanos que viven fuera de su país porque han fijado su residencia en otros lugares, pues la Virgen es la Madre de todos”.
Exilio solidario

El diario El Nuevo Herald informó que unas doce mil personas se reunieron anoche en la Arena de Miami para una solemne Misa en honor de la Patrona de Cuba. La imagen mariana ingresó en procesión a los gritos de “¡Viva la Virgen!” y “¡Virgen de la Caridad, salva a Cuba!”

La Misa fue presidida por el Arzobispo de Miami, Mons. John Favalora, y la homilía estuvo a cargo de Mons. Juan García Rodríguez, Arzobispo de Camagüey.

Mons. García también pidió a la Virgen “refugio, consuelo y esperanza” para los damnificados de Katrina, y rogó por los presos y el restablecimiento “del reino de Dios en Cuba”.

“Presentamos a la Virgen de la Caridad nuestros presos y rogamos para ellos el vino de la libertad y de una mayor presencia de la pastoral carcelaria”, señaló el Arzobispo, cuyo padre cumplió prisión por motivos políticos en la isla. También presentó a la Virgen de la Caridad “a los obispos de Cuba, quienes vivimos, evangelizamos, sufrimos y luchamos para establecer el reino de Dios en Cuba”.

En vísperas de la festividad mariana, los organizadores llamaron a los feligreses a contribuir activamente en un radiomaratón, a favor de los damnificados por el paso de Katrina. Una parte del dinero recaudado servirá para el reacondicionamiento del techo y otros daños causados por la tormenta en la edificación de la Ermita de la Caridad, el principal templo católico de la comunidad cubana en Miami.

Para conocer la historia de la Virgen de la Caridad puede visitar http://www.aciprensa.com/Maria/amlat/advcuba.htm

Los obispos cubanos no son «una pieza estratégica de Estados Unidos»

El cardenal de Cuba responde a las acusaciones del embajador ante el Vaticano

LA HABANA, viernes, 9 septiembre 2005 (ZENIT.org).- El cardenal Jaime Ortega Alamino, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, ha calificado de «falsas» las declaraciones del embajador de su país ante la Santa Sede en las que acusaba al episcopado de ser una pieza estratégica de Estados Unidos en Cuba.

En una entrevista fechada por la agencia italiana ASCA el pasado 3 de septiembre, el señor Raúl Roa Kourí exaltaba por un lado la postura positiva de la Santa Sede en relación con el gobierno de Cuba y al mismo tiempo «acusaba a la jerarquía católica cubana de haber tenido al respecto una postura contraria a la Sede Romana», afirma un comunicado firmado por el cardenal.

De este modo, añade el purpurado, hace caer «toda la responsabilidad de las dificultades de las relaciones Iglesia-Estado en Cuba en los obispos, ignorando cuanto corresponde al gobierno de nuestro país».

«El señor Roa Kourí presenta al Episcopado cubano históricamente casi como una pieza estratégica de Estados Unidos en Cuba», constata el arzobispo de La Habana en el documento enviado a Zenit.

«Los obispos de Cuba estamos habituados a leer artículos periodísticos de toda especie, donde se nos tilda de “colaboracionistas con el gobierno de Castro”, de apoyar a determinado grupo o líder disidente y de otras cosas contradictorias. Esto, aunque incómodo, es posible en artículos periodísticos, pero la insinuación repetida por el señor Roa de que la Iglesia en Cuba por medio de sus obispos ha respondido siempre a los poderes extranjeros es totalmente novedosa y gratuita, es fantasiosa y en boca del Embajador de Cuba ante la Santa Sede resulta verdaderamente ultrajante», afirma el comunicado.

«Sus opiniones sobre los obispos cubanos y su distanciamiento de los sacerdotes son inaceptables y falsas. Sus afirmaciones en general son tan gratuitas que no es necesario argumentar para rebatirlas», asegura el cardenal.

«El resumen apresurado de historia de Cuba hecho en la entrevista es lamentable: Antes de la independencia de Cuba la Iglesia fue anti-independentista, después de la independencia la Iglesia estuvo sometida a Estados Unidos. ¡Qué simple y qué falso!», constata el comunicado del cardenal.

«¿Dónde deja el Embajador el Seminario San Carlos, cuna de nuestra nacionalidad? --pregunta Ortega Alamino--. ¿En qué rincón de su mente queda el Padre Félix Varela, padre del pensamiento independentista cubano y tan opuesto como José Martí a cualquier sumisión de Cuba a Estados Unidos? ».

«El hecho de dividir y catalogar a los obispos cubanos en “patrióticos” y aquellos que tienen “su mente en Miami” es insultante», sigue diciendo el pastor católico.

«Este vocabulario me parece desfasado y encuentro en él unas “resonancias chinas”, en aquello de “obispos patrióticos”, que hacen que ninguno de nosotros aceptaría ser considerado ni de un grupo ni de otro. Somos todos obispos cubanos que amamos a nuestra nación, y aunque el Sr. Embajador intente negarlo, servimos a nuestro pueblo y basta».

Al principio de su entrevista, recuerda el cardenal, el señor Roa habla de tender puentes. «Me parece que sus palabras con respecto a la Iglesia en Cuba desmienten este propósito, pues sólo intentan separar. Separar a la Iglesia en Cuba de la Santa Sede. Separar a los obispos en “patrióticos” y pro-norteamericanos. Separar a los sacerdotes de los obispos...», opina.

«Esta es una vieja estrategia muy conocida de nosotros --denuncia--. Extraña manera de preparar el señor Raúl Roa Kourí los 70 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado cubano y la Iglesia Católica».

«Quiera Dios que estas opiniones, que crean un clima tan desfavorable en las relaciones Iglesia-Estado en Cuba, sean el producto de errores o prejuicios personales y no la fundamentación o el anuncio de una posición oficial en relación con la Iglesia católica en nuestro país», espera el cardenal.

«Esto no me parece posible, pues contrastan sus afirmaciones con otras palabras de los más altos dirigentes cubanos que tienden a crear un clima muy diverso. Se tornan así inoportunas, si no imprudentes las declaraciones del embajador», indica el comunicado.

En esta entrevista, en los párrafos que se refieren a la Iglesia en Cuba, Roa Kourí «utiliza un lenguaje irrespetuoso y a veces ofensivo, nunca empleado antes por ningún embajador de Cuba ante la Santa Sede en documentos públicos», asegura el cardenal.

«Esto constituye una desagradable sorpresa y quiero dejar constancia de nuestro rechazo total al contenido de sus palabras y a su estilo hiriente y nada conciliador», concluye el comunicado, que tiene por fecha el 7 de septiembre.

Culto a la Caridad y tensión diplomática

Culto a la Caridad y tensión diplomática

EFE, La Habana, 9 de septiembre de 2005.

El cardenal cubano, Jaime Ortega, dijo ayer que las relaciones Iglesia católica-Estado están en ''un statu quo, pero sin que haya ningún problema'', pese a su rechazo a unas declaraciones del embajador de la isla ante la Santa Sede.

El también arzobispo de La Habana dijo una misa en la iglesia del Santuario de la Virgen de Regla, en La Habana, por la festividad de la Patrona de Cuba, la Caridad del Cobre, que se celebró ayer en la isla con oficios religiosos y procesiones públicas.

En declaraciones a la prensa luego de la misa, el cardenal manifestó que las relaciones Iglesia-Estado "están en un estado como han sido nuestras relaciones, en una especie de statu quo, pero sin que haya ningún problema''.

Señaló que tras la histórica visita que hizo a la isla el fallecido papa Juan Pablo II en 1998, "he notado que se mantienen las relaciones, que ha habido un cambio grande respecto, por ejemplo, a las autorizaciones de procesiones''.

Para estas celebraciones ayer de la Patrona de Cuba, se autorizaron 60 procesiones en distintas diócesis de la isla, aunque se le negó el permiso a siete, al argumentar que ''no eran convenientes'', ''no había tradición'' o "ya se había autorizado una procesión en el mismo municipio''.

''Hoy hay muchísimas (procesiones) en Cuba y es bueno porque tiene un gran significado en la religiosidad del pueblo'', señaló el cardenal.

También se refirió a su reciente rechazo a declaraciones del embajador cubano ante la Santa Sede, Raúl Roa, respecto a la jerarquía católica cubana, a las que consideró ''excesivas, no adecuadas'' y de estilo "hiriente y nada conciliador''.

El embajador cubano dijo recientemente a la agencia italiana ASCA, en una entrevista por los 70 años de relaciones entre Cuba y el Vaticano, que la Santa Sede "tiene una visión más amplia de la historia que la Iglesia católica en Cuba''.

''Cuando digo Iglesia católica en Cuba, me refiero sobre todo a la jerarquía, porque debe hacerse una distinción. En general, los sacerdotes están cercanos al pueblo, en cambio algunos obispos están más bien cercanos al pueblo de Miami, a los cubanos emigrados'', dijo el diplomático.

Monseñor Ortega señaló que ''no tiene la intención de que se retracte, sino de aclarar que ha sido un poco violento de parte de un embajador'' porque "cuando alguien tiene un cargo oficial, sus palabras debe cuidarlas un poco''.

Subrayó que ''todo lo que la Iglesia hace en Cuba está en comunión con la Iglesia de Roma y con el sentir de la Santa Sede'' y que "nunca se puede separar la Santa Sede de la Iglesia de un país. La iglesia es una sola, es universal''.

Dedican la Fiesta de la Virgen de la Caridad a las víctimas de Katrina

Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo Herald. 9 de septiembre de 2005.

Cientos de feligreses católicos del sur de la Florida rindieron ayer tributo a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, durante una larga jornada de celebración que ofreció sus más sentidas plegarias por las víctimas del huracán Katrina en Louisiana y Mississippi.

Los devotos de la Virgen acudieron a la festividad religiosa con un incentivo adicional de solidaridad: recaudar fondos para los damnificados del mayor desastre natural en la historia estadounidense y en beneficio de las reparaciones de la Ermita de la Caridad, que fue también afectada por el paso de Katrina.

Unas 12,000 personas se congregaron anoche en la tradicional misa del 8 de septiembre en la Arena de Miami. La ceremonia comenzó al filo de las 8 p.m. tras la entrada de la imagen de la virgen en hombros de los miembros de la archicofradía, mientras se escuchaban los cantos de Virgen Mambisa y la multitud lanzaba exclamaciones de ¡Viva la Virgen! y ¡Virgen de la Caridad, salva a Cuba!

Como es habitual, la virgen fue trasladada en una embarcación desde la Ermita en Coconut Grove hasta la dársena de la Arena American Airlines y de ahí atravesó el downtown para hacer su entrada en el local donde la esperaban sus seguidores.

La efigie de la patrona --protegida en una urna de cristal-- fue situada sobre un estrado donde sobresalía uno de sus blasones, el escudo nacional cubano. Sobre un manto negro que marcaba los límites del altar, colgaba una gigantesca bandera cubana.

El arzobispo de Miami, John C. Favalora, presidió la ceremonia, que tuvo como predicador principal a monseñor Juan García Rodríguez, arzobispo de Camagüey.

García Rodríguez evocó a la patrona pidiendo ante ella ''refugio, consuelo y esperanza'' para los damnificados de Katrina, y rogó por los presos y el restablecimiento "del reino de Dios en Cuba''.

''Presentamos a la Virgen de la Caridad nuestros presos y rogamos para ellos el vino de la libertad y de una mayor presencia de la pastoral carcelaria'', dijo el arzobispo García, cuyo padre cumplió prisión por motivos políticos en la isla. "Presentamos delante de la Virgen de la Caridad a los obispos de Cuba, quienes vivimos, evangelizamos, sufrimos y luchamos para establecer el reino de Dios en Cuba''.

El celebrante abogó también para que todos los cubanos compartan "el vino del amor, de la armonía, la reconciliación y la paz''.

En el ofertorio, el hijo menor del ex preso político Manuel Vázquez Portal, recién exiliado en Miami, llevó hasta los pies de la virgen una bandera cubana, acompañado de una niña haitiana. Tras la pareja, símbolo de la unidad comunitaria, un integrante de la archicofradía entregó un cheque, destinado a Caridades Católicas.

En vísperas de la festividad mariana, los organizadores llamaron a los feligreses a contribuir activamente con un radiomaratón, celebrado en varias emisoras locales, cuya recaudación monetaria será remitida a Caridades Católicas para auxiliar a los damnificados por Katrina. Una parte del dinero recaudado servirá para el reacondicionamiento del techo y otros daños causados por la tormenta en la edificación de la Ermita.

Se calcula que la colecta pueda rebasar los $50,000, que es la cifra promedio obtenida cada año en los radiomaratones por la Caridad del Cobre.

La Iglesia Católica anunció que todas las recaudaciones de sus parroquias en EEUU durante sábado y domingo estarán destinadas a los afectados por la devastadora tormenta.

La festividad de este año coincidió con el 90 aniversario de la petición hecha al papa Benedicto XV por veteranos de la guerra independentista para proclamar a la Caridad del Cobre como patrona nacional. El hecho fue protagonizado por el general mambí Jesús Rabí y un grupo de sus seguidores frente al santuario de El Cobre, en 1915, un año antes de la declaración papal.

Las actividades en la Ermita se iniciaron la noche del miércoles, con una misa y una cantata. Decenas de peregrinos llegaron al lugar desde el amanecer del jueves hasta las 5 p.m.

La imagen venerada por los cubanos en el santuario de El Cobre fue hallada, según la leyenda popular, flotando en la bahía de Nipe, en 1606. La réplica que se encuentra en la Ermita perteneció a la parroquia de Guanabo, al este de La Habana, y fue traída por exiliados a Miami en 1961.

En Cuba, este jueves miles de seguidores de la patrona nacional le rindieron tributo en el santuario de El Cobre, en el extremo oriental de la isla, y en la parroquia de Regla, donde la misa fue antecedida por una procesión con la imagen de la virgen mulata, paseada en hombros por calles aledañas.

El cardenal cubano, Jaime Ortega Alamino, ofreció ayer la misa en la iglesia de Regla y presidió la principal procesión de la jornada en el recinto de Nuestra Señora de la Caridad, en la barriada de Centro Habana, donde los cubanos oraron también por las víctimas de Katrina.

Ortega manifestó su deseo de que la Iglesia Católica cubana acompañe ''con oración y apoyo'' a los afectados en el sur de EEUU.

''Hay un problema humano, doloroso, que es muy difícil'', dijo Ortega. "Hay que acompañar con la oración y el apoyo sicológico a toda esa gente que sufre y los apoyamos con nuestros corazones''.

jueves, septiembre 08, 2005

Card. Ortega rechaza acusaciones de embajador contra la Iglesia en Cuba

LA HABANA, 08 Sep. 05 (ACI).- El Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, publicó en la víspera una declaración en la que rechaza las “insultantes” acusaciones del embajador cubano ante el Vaticano contra la Iglesia en la isla.

El Purpurado reaccionó enérgicamente a las declaraciones que el embajador Raúl Roa Kourí hizo a la agencia informativa italiana ASCA. Roa insinuó una ruptura entre obispos y sacerdotes cubanos. Dijo que mientras los prelados “piensan con la mentalidad de los emigrados de Miami”, los sacerdotes son más cercanos a los intereses del pueblo y del gobierno comunista.

Según el Cardenal Ortega, “el embajador Roa Kourí utiliza un lenguaje irrespetuoso y a veces ofensivo, nunca empleado antes por ningún embajador de Cuba en la Santa Sede”.

“Sus opiniones sobre los obispos cubanos y su distanciamiento de los sacerdotes son inaceptables y falsas”, indicó.

El Arzobispo precisó que “la insinuación repetida por el Señor Roa de que la Iglesia en Cuba por medio de sus obispos ha respondido siempre a los poderes extranjeros es totalmente novedosa y gratuita, es fantasiosa y en boca del embajador de Cuba ante la Santa Sede resulta verdaderamente ultrajante”.
El Cardenal Ortega reiteró que Iglesia Católica en la Isla “no es, ni será el partido de oposición que no existe en Cuba ” y precisó que “el hecho de dividir y catalogar a los obispos cubanos en 'patrióticos' y aquellos que 'tienen su mente en Miami' es insultante”.

Cubanos de todo el mundo celebrarán la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre

Aparecida en 1606 y declarada Patrona de Cuba por Benedicto XV en 1916, la imagen mariana estará presente este 8 de septiembre, dentro y fuera de la Isla.
por MICHEL SUáREZ, Madrid 8-9-2005
 

Millones de cubanos celebrarán este 8 de septiembre la festividad de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de la Isla, con misas, procesiones, veladas culturales y manifestaciones espontáneas de devoción popular.

Como es tradicional, la sede principal de la celebración será el Santuario Nacional de El Cobre, donde se encuentra la virgen mulata hallada en la Bahía de Nipe en 1606, y declarada Patrona de Cuba por Benedicto XV en 1916.

Fuentes eclesiales de Santiago de Cuba informaron a Encuentro en la Red que la solemne eucaristía será presidida el jueves 8, a las nueve y treinta de la mañana, por monseñor Pedro Meurice, titular de la arquidiócesis. En esta ocasión serán bendecidas las nuevas campanas del Santuario Nacional, donadas por obispos italianos. Horas antes, cientos de jóvenes peregrinarán desde la ciudad de Santiago hasta la localidad de El Cobre.

Meurice dijo este martes, en declaraciones a Radio Martí, que la afluencia de fieles en los días previos a la fecha ha sido 'extraordinaria' en varias provincias del país. El arzobispo primado de la Isla aprovechó para enviar "un saludo a todos los cubanos, estén donde estén". Dijo que la celebración era, precisamente, "un símbolo, una muestra de que somos un solo pueblo, porque nos congregamos en estos días bajo el amparo de Nuestra Señora de la Caridad", y pidió que "a todos el señor los bendiga".

En La Habana, según una nota de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), el cardenal arzobispo Jaime Ortega y Alamino, presidirá una procesión que recorrerá casi un kilómetro en las cercanías de la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad, en Centro Habana. Al finalizar la misma, Ortega oficiará una misa.

Más allá de la Isla, los exiliados han organizado diferentes actos religiosos. En Florida, la eucaristía principal será en el Miami Arena (701 Arena Boulevard, Down Town, siete de la tarde), concelebrada por el arzobispo John Clement Favarola y el obispo emérito Agustín Román, informaron fuentes de la Ermita de la Caridad.

También en Madrid, el Centro Cubano de España ha preparado dos misas. La principal está prevista para las ocho de la noche en la iglesia de Santo Domingo El Real (Claudio Coello, 141, metro Núñez de Balboa). Antes, a las doce del mediodía, en el Convento de las Descalzas Reales (Plaza de las Descalzas, 3, metro Sol) se celebrará otro oficio. En este último sitio se venera la imagen de la Caridad del Cobre traída desde Cuba por el ejército español al finalizar la Guerra de Independencia.

miércoles, septiembre 07, 2005

Misa de la Caridad será en la Arena Miami

WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald

7 de septiembre de 2005

La tradicional misa que anualmente congrega a miles de feligreses del sur de la Florida para rendir tributo a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, se celebrará esta noche en la Arena Miami con la presencia de monseñor Juan García Rodríguez, el arzobispo de la Arquidiócesis de Camagüey.

La ceremonia de este 8 de septiembre se vio obligada a cambiar de sede luego que la gerencia de la Arena American Airlines (AAA) comunicó que tenía rentado todo el mes de septiembre y no podía brindar su escenario para la popular festividad religiosa.

''Buscamos en muchos lugares y decidimos que la instalación que mejores condiciones reunía era la Arena Miami'', dijo ayer el padre Oscar Castañeda, el rector de la Ermita de la Caridad.

En ocasiones anteriores, la AAA donaba el espacio para la celebración, pero esta vez los organizadores tendrán que pagar $7,000 por el uso de la Arena Miami, ubicada en el 701 Arena Blvd, en el centro de la ciudad. La instalación, con capacidad para unas 25,000 personas, abrirá sus puertas desde las 6 p.m. y una hora después comenzará el rosario que antecede a la misa, fijada para las 8 p.m.

El arzobispo de Miami, John C. Favalora, será el celebrante principal de la ceremonia, mientras que monseñor García Rodríguez tendrá oportunidad para realizar sus prédicas en representación de los cubanos de la isla.

Como es habitual, la Ermita, en Coconut Grove, estará abierta hoy a los devotos desde las 7 a.m. Posteriormente, a las 5 p.m., la imagen de la Virgen será trasladada en una embarcación hasta el Parque Bayside y luego, escoltada por una cofradía de seis hombres, atravesará el downtown para arribar a la Arena alrededor de las 7 p.m.

Un grupo de hombres vestidos como los mambises de las guerras independentistas cubanas desfilarán en la ceremonia en recordación del 90 aniversario de la petición hecha por patriotas cubanos al papa Benedicto XV para reconocer a la virgen como patrona nacional.

''Estamos celebrando el momento histórico en que un grupo de veteranos de la Guerra de Independencia, encabezados por el general Jesús Rabí, llegaron a caballo hasta el santuario de El Cobre para pedir que se hiciera ley en la Iglesia Católica lo que estaba ya en el corazón de los cubanos'', recordó Castañeda.

En el santuario nacional de El Cobre, en el extremo oriental de la isla, se encuentra la efigie original de la Virgen que, según la leyenda popular, fue hallada flotando en la bahía de Nipe a comienzos del siglo XVII. La réplica situada en la Ermita fue traída por los exiliados cubanos en 1961.

Justamente en el santuario de El Cobre se efectuará esta mañana una solemne eucaristía, presidida por monseñor Pedro Meurice, el arzobispo de Santiago de Cuba. Mientras, en La Habana, el cardenal cubano Jaime Ortega encabezará una procesión que recorrerá un kilómetro en la periferia de la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad antes de oficiar allí una misa nocturna.

Declaración del Sr. Cardenal Jaime Ortega Alamino, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

En una entrevista  concedida recientemente,  y que aparece  fechada por la agencia ASCA el pasado 3 de septiembre, el  Sr. Raúl Roa Kourí, Embajador de Cuba ante la Santa Sede, se refiere a las relaciones diplomáticas entre nuestro país y la Sede Apostólica, exaltando por un lado la postura positiva de la Santa Sede en relación  con el  gobierno de Cuba, al mismo tiempo que acusa a la jerarquía  católica cubana de haber tenido al respecto una postura contraria a la Sede  Romana para hacer caer toda la responsabilidad de las dificultades de  las relaciones Iglesia-Estado en Cuba en los obispos, ignorando cuanto corresponde al gobierno de nuestro país.
El Sr. Roa Kourí presenta al Episcopado cubano históricamente casi como una pieza estratégica de Estados Unidos en Cuba. Los obispos de Cuba estamos habituados a leer artículos periodísticos de toda especie, donde se nos tilda de “colaboracionistas con el gobierno de Castro”, de apoyar a determinado grupo o líder disidente y de otras cosas contradictorias. Esto, aunque incómodo, es posible en artículos periodísticos,  pero la insinuación  repetida por el Sr. Roa de que la Iglesia en Cuba por medio de sus obispos  ha respondido siempre a los poderes extranjeros es totalmente novedosa y gratuita,  es fantasiosa y  en boca del Embajador de Cuba  ante la Santa Sede resulta verdaderamente ultrajante.
Sus opiniones sobre los obispos cubanos y su distanciamiento de los sacerdotes son inaceptables y falsas. Sus afirmaciones en general son tan gratuitas que no es necesario argumentar para rebatirlas. El resumen apresurado de historia de Cuba hecho en la entrevista es lamentable: Antes de la independencia de Cuba la Iglesia fue anti-independentista, después de la independencia la Iglesia estuvo sometida a Estados Unidos. ¡Qué simple y qué falso! ¿Dónde deja el Embajador el Seminario San Carlos, cuna de nuestra nacionalidad? ¿En qué rincón de su mente queda el Padre Félix Varela, padre del pensamiento independentista cubano y tan opuesto como  José Martí a cualquier sumisión de Cuba a Estados Unidos?
El hecho de dividir y catalogar a los obispos cubanos en “patrióticos” y aquellos que tienen “su mente  en Miami” es insultante. Este vocabulario me parece desfasado y encuentro en él unas “resonancias chinas”, en aquello de “obispos patrióticos”, que hacen que ninguno de nosotros aceptaría ser considerado ni de un grupo ni de otro. Somos todos obispos cubanos que amamos a nuestra nación, y aunque el Sr. Embajador  intente negarlo,  servimos a nuestro pueblo y basta.
Al principio de su entrevista habló el Sr. Roa de tender puentes, me parece que sus palabras con respecto a la Iglesia en Cuba desmienten este propósito, pues sólo intentan  separar. Separar a la Iglesia en Cuba de la Santa Sede. Separar a los obispos en “patrióticos” y pro-norteamericanos. Separar a los sacerdotes de los obispos...
Esta es una vieja estrategia muy conocida de nosotros. Extraña manera de preparar el Sr. Raúl Roa Kourí los 70 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado cubano y la Iglesia Católica.  Quiera Dios que estas opiniones, que crean un clima tan desfavorable en las relaciones Iglesia-Estado en Cuba, sean el producto  de errores o  prejuicios personales y no la fundamentación o el anuncio  de una posición oficial en  relación con  la Iglesia Católica en nuestro país. Esto no me parece posible, pues contrastan sus afirmaciones con otras palabras de los más altos dirigentes cubanos que  tienden a crear un clima muy diverso. Se tornan así inoportunas, si no imprudentes las declaraciones del embajador.
En esta  entrevista, en los párrafos que se refieren a la Iglesia en Cuba,  el Embajador Roa Kourí utiliza un lenguaje irrespetuoso y a veces ofensivo, nunca   empleado antes  por ningún  embajador de Cuba ante la Santa Sede en documentos públicos. Esto constituye una desagradable sorpresa y quiero dejar  constancia  de nuestro rechazo total al contenido de sus palabras y a su estilo hiriente y nada conciliador.
 

Cardenal Jaime Ortega Alamino
Arzobispo de La Habana
Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
 
La Habana, 7 de septiembre de 2005.

Gobierno autoriza 60 procesiones de Patrona de Cuba y niega doce pedidos

LA HABANA, 07 Sep. 05 (ACI).- La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) anunció que el Gobierno de la isla autorizó 60 procesiones para celebrar en todo el país la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, pero negó doce solicitudes.

Según una nota de la Oficina de Prensa de la Conferencia, las peregrinaciones autorizadas se realizarán en ocho de las once diócesis del país: La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Santa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Bayamo-Manzanillo y Holguín.

Asimismo, los obispos informan que "en esta ocasión han sido denegados siete permisos para celebrar procesiones religiosas", dos de ellas en la diócesis Bayamo-Manzanillo, alegando que “no eran convenientes” sin más precisiones.

El texto añade que no se extendieron otros cinco permisos a la Arquidiócesis de Camagüey con el argumento de que “no había tradición”, en unos casos, y que “ya se había autorizado una procesión en el mismo municipio”, en otros.

La sede principal de la celebración es el Santuario Nacional de El Cobre, donde se encuentra la imagen de la Virgen encontrada por tres pescadores en la Bahía de Nipe en 1606. La Virgen de la Caridad fue declarada Patrona de Cuba por el Papa Benedicto XV en 1916.

Según informó Encuentro en la Red, ahí el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Pedro Meurice, presidirá una Misa el jueves 8 a las 9:30 a.m.y bendecirá las nuevas campanas del Santuario Nacional, donadas por obispos italianos. Horas antes, cientos de jóvenes peregrinarán desde la ciudad de Santiago hasta la localidad de El Cobre.

Ayer martes, Mons. Meurice declaró a Radio Martí, que la afluencia de feligreses en los días previos a la fiesta ha sido “extraordinaria”, saludó a “todos los cubanos, estén donde estén” y recordó que la celebración es “un símbolo, una muestra de que somos un solo pueblo, porque nos congregamos en estos días bajo el amparo de Nuestra Señora de la Caridad”.

Una de las procesiones más importantes autorizadas por el Gobierno se celebrará en la parroquia Nuestra Señora de la Caridad, del municipio capitalino de Centro Habana. Recorrerá menos de un kilómetro y estará liderada por el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, quien celebrará una solemne Misa en este recinto.

Durante décadas las procesiones católicas estuvieron prohibidas en Cuba y la tradición se retomó poco a poco desde la visita del Papa Juan Pablo II, en enero de 1998.
Fiesta en el exilio

En Miami, donde reside la mayor cantidad de cubanos fuera de la Isla, los devotos podrán celebrar la fiesta en el Miami Arena, donde el mismo 8 de septiembre a la 7:00 p.m. el Arzobispo local, Mons. John Clement Favarola y el Obispo Emérito de Miami, Mons. Agustín Román, celebrarán una solemne Misa.
Encuentro en la Red indicó que en Madrid, el Centro Cubano de España ha preparado dos Misas. La principal será a las 8:00 p.m. en la iglesia de Santo Domingo El Real y habrá una previa al mediodía en el Convento de las Descalzas Reales, donde se encuentra una imagen de la Caridad del Cobre traída desde Cuba por el ejército español al finalizar la Guerra de Independencia.

Gobierno autoriza 60 procesiones de Patrona de Cuba y niega doce pedidos

LA HABANA, 07 Sep. 05 (ACI).- La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) anunció que el Gobierno de la isla autorizó 60 procesiones para celebrar en todo el país la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, pero negó doce solicitudes.

Según una nota de la Oficina de Prensa de la Conferencia, las peregrinaciones autorizadas se realizarán en ocho de las once diócesis del país: La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Santa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Bayamo-Manzanillo y Holguín.

Asimismo, los obispos informan que "en esta ocasión han sido denegados siete permisos para celebrar procesiones religiosas", dos de ellas en la diócesis Bayamo-Manzanillo, alegando que “no eran convenientes” sin más precisiones.

El texto añade que no se extendieron otros cinco permisos a la Arquidiócesis de Camagüey con el argumento de que “no había tradición”, en unos casos, y que “ya se había autorizado una procesión en el mismo municipio”, en otros.

La sede principal de la celebración es el Santuario Nacional de El Cobre, donde se encuentra la imagen de la Virgen encontrada por tres pescadores en la Bahía de Nipe en 1606. La Virgen de la Caridad fue declarada Patrona de Cuba por el Papa Benedicto XV en 1916.

Según informó Encuentro en la Red, ahí el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Pedro Meurice, presidirá una Misa el jueves 8 a las 9:30 a.m.y bendecirá las nuevas campanas del Santuario Nacional, donadas por obispos italianos. Horas antes, cientos de jóvenes peregrinarán desde la ciudad de Santiago hasta la localidad de El Cobre.

Ayer martes, Mons. Meurice declaró a Radio Martí, que la afluencia de feligreses en los días previos a la fiesta ha sido “extraordinaria”, saludó a “todos los cubanos, estén donde estén” y recordó que la celebración es “un símbolo, una muestra de que somos un solo pueblo, porque nos congregamos en estos días bajo el amparo de Nuestra Señora de la Caridad”.

Una de las procesiones más importantes autorizadas por el Gobierno se celebrará en la parroquia Nuestra Señora de la Caridad, del municipio capitalino de Centro Habana. Recorrerá menos de un kilómetro y estará liderada por el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, quien celebrará una solemne Misa en este recinto.

Durante décadas las procesiones católicas estuvieron prohibidas en Cuba y la tradición se retomó poco a poco desde la visita del Papa Juan Pablo II, en enero de 1998.
Fiesta en el exilio

En Miami, donde reside la mayor cantidad de cubanos fuera de la Isla, los devotos podrán celebrar la fiesta en el Miami Arena, donde el mismo 8 de septiembre a la 7:00 p.m. el Arzobispo local, Mons. John Clement Favarola y el Obispo Emérito de Miami, Mons. Agustín Román, celebrarán una solemne Misa.
Encuentro en la Red indicó que en Madrid, el Centro Cubano de España ha preparado dos Misas. La principal será a las 8:00 p.m. en la iglesia de Santo Domingo El Real y habrá una previa al mediodía en el Convento de las Descalzas Reales, donde se encuentra una imagen de la Caridad del Cobre traída desde Cuba por el ejército español al finalizar la Guerra de Independencia.

Declaración del Sr. Cardenal Jaime Ortega Alamino, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

Declaración del Sr. Cardenal Jaime Ortega Alamino, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

En una entrevista concedida recientemente, y que aparece fechada por la agencia ASCA el pasado 3 de septiembre, el Sr. Raúl Roa Kourí, Embajador de Cuba ante la Santa Sede, se refiere a las relaciones diplomáticas entre nuestro país y la Sede Apostólica, exaltando por un lado la postura positiva de la Santa Sede en relación con el gobierno de Cuba, al mismo tiempo que acusa a la jerarquía católica cubana de haber tenido al respecto una postura contraria a la Sede Romana para hacer caer toda la responsabilidad de las dificultades de las relaciones Iglesia-Estado en Cuba en los obispos, ignorando cuanto corresponde al gobierno de nuestro país.
El Sr. Roa Kourí presenta al Episcopado cubano históricamente casi como una pieza estratégica de Estados Unidos en Cuba. Los obispos de Cuba estamos habituados a leer artículos periodísticos de toda especie, donde se nos tilda de "colaboracionistas con el gobierno de Castro", de apoyar a determinado grupo o líder disidente y de otras cosas contradictorias. Esto, aunque incómodo, es posible en artículos periodísticos, pero la insinuación repetida por el Sr. Roa de que la Iglesia en Cuba por medio de sus obispos ha respondido siempre a los poderes extranjeros es totalmente novedosa y gratuita, es fantasiosa y en boca del Embajador de Cuba ante la Santa Sede resulta verdaderamente ultrajante.
Sus opiniones sobre los obispos cubanos y su distanciamiento de los sacerdotes son inaceptables y falsas. Sus afirmaciones en general son tan gratuitas que no es necesario argumentar para rebatirlas. El resumen apresurado de historia de Cuba hecho en la entrevista es lamentable: Antes de la independencia de Cuba la Iglesia fue anti-independentista, después de la independencia la Iglesia estuvo sometida a Estados Unidos. ¡Qué simple y qué falso! ¿Dónde deja el Embajador el Seminario San Carlos, cuna de nuestra nacionalidad? ¿En qué rincón de su mente queda el Padre Félix Varela, padre del pensamiento independentista cubano y tan opuesto como José Martí a cualquier sumisión de Cuba a Estados Unidos?
El hecho de dividir y catalogar a los obispos cubanos en "patrióticos" y aquellos que tienen "su mente en Miami" es insultante. Este vocabulario me parece desfasado y encuentro en él unas "resonancias chinas", en aquello de "obispos patrióticos", que hacen que ninguno de nosotros aceptaría ser considerado ni de un grupo ni de otro. Somos todos obispos cubanos que amamos a nuestra nación, y aunque el Sr. Embajador intente negarlo, servimos a nuestro pueblo y basta.
Al principio de su entrevista habló el Sr. Roa de tender puentes, me parece que sus palabras con respecto a la Iglesia en Cuba desmienten este propósito, pues sólo intentan separar. Separar a la Iglesia en Cuba de la Santa Sede. Separar a los obispos en "patrióticos" y pro-norteamericanos. Separar a los sacerdotes de los obispos...
Esta es una vieja estrategia muy conocida de nosotros. Extraña manera de preparar el Sr. Raúl Roa Kourí los 70 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado cubano y la Iglesia Católica. Quiera Dios que estas opiniones, que crean un clima tan desfavorable en las relaciones Iglesia-Estado en Cuba, sean el producto de errores o prejuicios personales y no la fundamentación o el anuncio de una posición oficial en relación con la Iglesia Católica en nuestro país. Esto no me parece posible, pues contrastan sus afirmaciones con otras palabras de los más altos dirigentes cubanos que tienden a crear un clima muy diverso. Se tornan así inoportunas, si no imprudentes las declaraciones del embajador.
En esta entrevista, en los párrafos que se refieren a la Iglesia en Cuba, el Embajador Roa Kourí utiliza un lenguaje irrespetuoso y a veces ofensivo, nunca empleado antes por ningún embajador de Cuba ante la Santa Sede en documentos públicos. Esto constituye una desagradable sorpresa y quiero dejar constancia de nuestro rechazo total al contenido de sus palabras y a su estilo hiriente y nada conciliador.


Cardenal Jaime Ortega Alamino
Arzobispo de La Habana
Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

La Habana, 7 de septiembre de 2005.

Cardenal Ortega califica de 'ultrajantes' declaraciones del embajador cubano en el Vaticano

El pasado sábado Raúl Roa Kourí dijo que, en general, los sacerdotes cubanos 'están cercanos al pueblo, en cambio algunos obispos están más bien cercanos al pueblo de Miami'.
 
www.cubaencuentro.com /7 de septiembre de 2005


AFP/ La Habana. El cardenal cubano Jaime Ortega y Alamino rechazó enérgicamente, este miércoles, recientes declaraciones del embajador cubano ante la Santa Sede, Raúl Roa Kourí, que calificó de "falsas" e "insultantes" y advirtió que crean un clima "desfavorable en las relaciones Iglesia-Estado".

"Quiera Dios que estas opiniones, que crean un clima tan desfavorable en las relaciones Iglesia-Estado, sean el producto de errores o prejuicios personales y no la fundamentación o el anuncio de una posición oficial", afirma monseñor Ortega en una declaración escrita.

El pasado sábado, una agencia europea publicó las declaraciones de Roa con motivo de los 70 años de relaciones ininterrumpidas entre La Habana y la Santa Sede, en la cuales afirmó que el Vaticano "tiene una visión más amplia de la historia que la Iglesia Católica en Cuba".

"Cuando digo Iglesia Católica en Cuba me refiero sobre todo a la jerarquía, porque debe hacerse una distinción. En general, los sacerdotes están cercanos al pueblo, en cambio algunos obispos están más bien cercanos al pueblo de Miami, a los cubanos emigrados", dijo Roa.

Monseñor Ortega observó que "la insinuación repetida por el Sr. Roa de que la Iglesia en Cuba por medio de sus obispos ha respondido siempre a los poderes extranjeros es totalmente novedosa y gratuita, es fantasiosa y en boca del embajador de Cuba ante la Santa Sede resulta verdaderamente ultrajante".

Añadió que "el hecho de dividir y catalogar a los obispos cubanos en 'patrióticos' y aquellos que tienen 'su mente en Miami' es insultante".

"Somos todos obispos cubanos que amamos a nuestra nación, y aunque el Sr. embajador intente negarlo, servimos a nuestro pueblo y basta", agregó.

En sus declaraciones del sábado, Roa señaló que el objetivo de su misión es "construir puentes de mutua comprensión entre el Vaticano y el gobierno cubano.

"Me parece que sus palabras con respecto a la Iglesia desmienten este propósito, pues sólo intentan separar. Separar a la Iglesia en Cuba de la Santa Sede. Separar a los obispos en 'patrióticos' y pro-norteamericanos. Separar a los sacerdotes de los obispos", respondió el cardenal.

El también arzobispo de La Habana y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, dijo que las declaraciones del embajador pueden ser "producto de errores o prejuicios personales" pues "contrastan sus afirmaciones con otras palabras de los más altos dirigentes cubanos que tienden a crear un clima muy diverso".

Es por eso que las palabras de Roa "se tornan así inoportunas, si no imprudentes".

"En esa entrevista en los párrafos que se refieren a la Iglesia en Cuba, el embajador Roa Kourí utiliza un lenguaje irrespetuoso y a veces ofensivo, nunca antes empleado por ningún otro embajador de Cuba ante la Santa Sede en documentos públicos", dijo el cardenal.

"Esto constituye una desagradable sorpresa y quiero dejar constancia de nuestro rechazo total al contenido de sus palabras y a su estilo hiriente y nada conciliador", añadió.

sábado, septiembre 03, 2005

Entrevista de ASCA al Embajador de Cuba ante Santa Sede

(ASCA) –Ciudad del Vaticano, 3 septiembre de 2005 – Cuba recuerda en estos meses del 2005 los 70 años de buenas e ininterrumpidas relaciones diplomáticas con la S. Sede. Raúl Roa Kourí, 69 años, amigo desde época temprana de Ernesto Che Guevara y figura destacada de la diplomacia cubana, promueve la celebración, que culminará con la presentación en Santa María in Trastevere de la Misa Cubana ya puesta en la Plaza de la revolución de La Habana en ocasión de la visita de Juan Pablo II. Como él misma relata en el recién publicado volumen de memorias “En el torrente”, ha visto de cerca los eventos principales de la política internacional y conocido figuras que han hecho historia: de Mao a Eisenhower, Nerhu y Jruschov, Nasser, Sekou Touré, MacMillan, el Papa Juan XXIII y una serie de personalidades entre las que se halla, naturalmente, Fidel Castro.
 Raúl Roa Kourí, hijo de un revolucionario de la primera hora, Raúl Roa García, en su larga carrera diplomática ha tomado parte activa en importantes momentos de las Naciones Unidas y contribuido a la comprensión de la política exterior cubana. Ahora, al coronar su carrera diplomática, has sido enviado por Castro al Vaticano, en un momento en que los destinos de la paz internacional han hallado en el papa un defensor de primera línea y Cuba está envuelta por el ciclón de las presiones americanas enderezadas –según las expectativas de Bush y de los anticastristas de Miami- a liquidar la experiencia de la revolución socialista.
  Es en este contexto que se debe entender el sentido y relieve que Cuba desea dar a la celebración de los 70 años de relaciones diplomáticas con la S. Sede que –si bien con reservas sobre aspectos específicos de la situación cubana- no se ha alineado jamás con el frente ultrancista contra Cuba, que intenta nuevamente incluso cancelar los mitos de la revolución cubana, como el Che Guevara, devenido mito de la libertad para los jóvenes de muchos países.
  ASCA ha entrevistado a Raúl Roa Kourí, embajador de Cuba ante la s. Sede.
D –¿Siente algún embarazo en recordar a su amigo Che Guevara mientras que, en calidad de embajador, se encuentra desempeñando el rol de puente para el diálogo entre Cuba y la s. Sede?
Roa –“Ningún embarazo. Yo represento al Gobierno de Cuba que tiene relaciones con la s. Sede desde hace 70 años. Se trata de relaciones nunca interrumpidas y nunca hemos pensado interrumpir las relaciones diplomáticas con el Vaticano. Es más, esperamos profundizar estas relaciones, haciéndolas más fluidas. Especialmente en el período de la revolución victoriosa de 1959, las relaciones de Cuba con la s. Sede han sido siempre correctas.
Si bien entre 1959 y 1961 existió un problema con la jerarquía de la iglesia católica en Cuba, fueron precisamente el representante de la s. Sede en La Habana, Monseñor Cesare Zacchi, entonces Nuncio, con mi predecesor en la embajada ante la S. Sede, Luis Amado Blanco, quienes construyeron puentes entre ambas partes. Pienso que mi servicio como diplomático cubano ante la S. Sede se inscribe en esta tradición de diálogo, con el objetivo de construir puentes de mutua comprensión entre el Vaticano y el gobierno cubano. Y por tanto el hecho de que, desde muy joven, fui amigo de Che Guevara no constituye problema de ningún género para mi actual función de embajador ante la S. Sede. Che no era un dogmático ni un fanático. Revolucionario genuino preocupado por la liberación de cada hombre, no se creía un profeta ni se consideraba un santo. Cierto es que no era católico, peroo un intelectual de mente amplia, un hombre que comprendía las cosas del mundo, que se interesaba por todo, que conocía muy bien cuál era el papel de la religión en la sociedad latinoamericana e incluso en Cuba.”
D –¿Piensa que la comunión de ideales y de cultura con Che Guevara le sea de utilidad para su función como representante de su país ante la s. Sede?
Roa –“Pienso que todo lo que es positivo es siempre útil. Debo decir que cuando en 1954 conocí en México al Che, hablábamos sobre todo de literatura, de filosofía y política. Él no conocía aún a Fidel ni a Raúl Castro. Tenía, en cambio, un gran amigo cubano (Ñico López, nota de RRK) miembro del Movimiento 26 de Julio, quien después cayó en la lucha de la Sierra Maestra. Fue él quien nos presentó y, a través suyo, conocí al Che. En aquella época, Guevara no estaba ligado a la revolución cubana, pero estaba en cambio ligado a la revolución latinoamericana que no existía todavía, mas era algo que deseaba ardientemente. Igual que nosotros, que aquellos días estábamos exiliados en México. Y estaba nuestro grupo, al cual por supuesto pertenecía mi padre, Raúl Roa García, considerado importante intelectual cubano y latinoamericano, mientras que yo era un joven de 17 años. Se trataba de un grupo de exiliados latinoamericanos: había peruanos, el gran escritor venezolano Rómulo Gallegos, el poeta Andrés Eloy Blanco. Había  argentinos y muchos de otras proveniencias unidos por ideales revolucionarios. Es en el seno de este grupo que teníamos relaciones con Che, del punto de vista intelectual. Se había hecho amigo de mi padre, profesor de la Universidad de La Habana; era también profesor en México y dirigía la revista “Humanismo”. Por esta razón tenía intercambios y se encontraba con intelectuales de diversos países de América Latina. Mi conocimiento de Che nació en este contexto de férvida iniciativa intelectual.”
D- ¿En qué sentido le ha servido la experiencia de vida y de conocimiento de la revolución para hallar puntos de convergencia con la S. Sede?
Roa – “Desde el inicio, la revolución cubana ha sido una revolución nueva en el mundo. Desde sus orígenes se colocaba en la tradición revolucionaria cubana precedente, iniciada en 1868, con una etapa importante a partir de 1895. Iniciada en 1868 por Carlos Manuel de Céspedes, padre de la patria y bisabuelo del actual Monseñor Carlos M. de Céspedes. Cien años después, en 1968, Fidel castro declaraba que aquellos primeros revolucionarios “serían hoy como nosotros; y nosotros hubiéramos sido entonces como ellos”. Hay una continuidad y una novedad en esta revolución. Novedad en la continuidad. Pienso que somos continuadores del pensamiento de Carlos Manuel de Céspedes pero también de José Martí, que dirigió la lucha cubana por la independencia en 1895. Ellos dieron un contenido especial a la revolución cubana, compenetrada del humanismo de Martí y de los ideales, cercanos a la revolución francesa, de Céspedes. Estos representan la base de nuestra revolución que, más tarde, a la altura del tiempo, devino revolución socialista. Si bien yo no era comunista, siempre pensé que una revolución en el siglo XX no podía sino ser socialista. No estaba muy de acuerdo con los regímenes del este europeo puesto que no era, ni soy, estaliniano.El objetivo socialista de la revolución cubana era, a mi juicio, ineludible. Como el humanismo socialista y marxista. Porque, para un verdadero socialista, el hombre es la raíz de todo. El hombre es la esencia de la revolución. Deseamos desarrollar al hombre y los progresos en todos los campos que en el tiempo se imponen a la opinión pública deben reconocer la centralidad del hombre. Todo este patrimonio de ideas humanistas que para mi constituye la verdadera tradición de la revolución cubana, me permite hoy tener una relación cordial y una comprensión mutua con mis amigos en la Secretaría de Estado vaticana. Y puedo ciertamente comprender su pensamiento aun cuando no siempre estemos de acuerdo en todo. Cosa que por lo demás no sería posible. Yo soy socialista y la iglesia no y no combate por el socialismo. Puedo comprender esta posición de la Iglesia porque nuestra tradición cultural, ligada al pensamiento de Céspedes y Martí, es la tradición cristiana occidental, que es también la tradición de nuestro pueblo. No hay, pues, desde el punto de vista cultural, ningún obstáculo para comprendernos.”
D - ¿Ha tenido la sensación de que por la parte vaticana haya habido reservas en relación con la situación y la opción de Cuba?
Roa – “Tal vez haya habido momentos en que la posición del gobierno cubano no haya sido bien comprendida por la S. Sede, pero creo que ésta siempre ha tenido una comprensión de la revolución cubana y, ciertamente, ha tratado de comprenderla. Debo decir que el Papa Juan XXIII fue una persona muy abierta. Le conocí personalmente en 1961/1962 cuando fui a Castel Gandolfo con el embajador Luis Amado Blanco, a una audiencia. En el curso de aquel encuentro, Juan XXIII nos dijo: “Valor, Cuba”, porque él comprendía que en aquel momento lo que era importante para Cuba era la reforma agraria. Lo entendía perfectamente pues él mismo era de origen campesino y no tenía dificultad en darnos ánimo. Tampoco   el Papa Paulo VI ni   los demás pontífices tuvieron una posición contraria a la revolución cubana. La iglesia no es partidaria de la revolución pero (la S. Sede) no ha hecho una crítica preconcebida al proceso revolucionario, si bien el espacio de la iglesia católica en la isla ha sido siempre motivo de discusión entre nosotros y la S. Sede, como entre el gobierno cubano y la jerarquía católica en Cuba. Debo reconocer que las relaciones entre Cuba y la s. Sede han sido siempre correctas, si bien existan reservas mentales sobre la revolución. De hecho, no tenemos la misma posición ni la misma comprensión de la historia.”
D- ¿Cómo es posible que las relaciones entre el Gobierno Cubano y la S. Sede, que es lejana de la isla, sean mejores que las relaciones entre éste y la Iglesia cubana?
Roa – “La S. Sede tiene una visión más amplia de la historia que la iglesia católica en Cuba. Cuando digo iglesia católica en Cuba me refiero sobre todo a la jerarquía, porque debe hacerse una distinción. En general, los sacerdotes están cercanos al pueblo, en cambio algunos obispos están más bien cercanos al pueblo de Miami, a los cubanos emigrados. Y es lástima, porque creo que la Iglesia debería trabajar con el pueblo que vive en Cuba que es un pueblo revolucionario y que siempre ha apoyado la revolución. Puede que haya algunos que no estén de acuerdo, pero se trata de una minoría de cubanos. Hay en cambio algunos obispos que piensan con la mentalidad de los cubanos emigrados en Miami, conservando la mentalidad precedente a la revolución que históricamente siempre produjo cierta distancia entre la iglesia y el pueblo cubano. Durante la lucha por la independencia, la iglesia católica en Cuba estaba dominada por España y era, por tanto, anti-independentista. Luego, cuando Cuba devino república bajo la influencia neocolonial de Estados Unidos, aquella iglesia continuó al servicio de los poderes extranjeros, ligándose a los cubanos que a su vez estaban ligados al poder americano. Tras la revolución de 1959, con la cual Cuba por primera vez en su historia conquistó la plena independencia, una parte de la iglesia, sobre todo la jerarquía, no entendió la revolución. También porque en aquellos tiempos una parte de los curas españoles en la isla eran franquistas y les expulsamos, pues habían comenzado a conspirar activamente contra la revolución. Debo reconocer que hay miembros de la jerarquía y del clero que son verdaderos patriotas. Tal vez no sean socialistas, pero son patriotas y comprenden lo que ha hecho la revolución desde el punto de vista social, educativo y científico. Estos eclesiásticos están de acuerdo y no contra tal progreso. Son  críticos en otras cuestiones. Hay también sacerdotes que en general están cercanos al pueblo y en la vida práctica cotidiana no están en contraste con el poder, aunque no compartan la ideología”.
D – Usted es también amigo de Fidel Castro. ¿Le dio el Comandante en Jefe alguna recomendación especial antes de que iniciase su trabajo como representante ante la S. Sede?
Roa –“Soy amigo del Presidente Fidel Castro, pero no al nivel personal como lo era de Che Guevara. Fidel es nuestro dirigente y tengo una gran admiración por él, lo conozco perfectamente, pero decir que soy un amigo es tal vez demasiado. Tengo con él la relación de un embajador con el Jefe del Estado. Fidel Castro siempre ha recomendado desarrollar las relaciones con la S. Sede sobre la base del respeto mutuo y la cooperación. Me encomendó, en particular, saludar en su nombre con mucha cordialidad al Santo Padre Juan Pablo II, porque sentía una gran admiración por Papa Wojtyla.”

DECLARACIONES DEL EMBAJADOR DE CUBA ANTE LA SANTA SEDE

DECLARACIONES DEL EMBAJADOR DE CUBA ANTE LA SANTA SEDE


(3 de septiembre de 2005)

Publicamos integramente la entrevista de ASCA al Sr. Embajador de Cuba ante la Santa Sede con ocasión de los 70 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede

Entrevista de ASCA al Embajador de Cuba ante Santa Sede
(ASCA) –Ciudad del Vaticano, 3 septiembre de 2005 –

Cuba recuerda en estos meses del 2005 los 70 años de buenas e ininterrumpidas relaciones diplomáticas con la S. Sede. Raúl Roa Kourí, 69 años, amigo desde época temprana de Ernesto Che Guevara y figura destacada de la diplomacia cubana, promueve la celebración, que culminará con la presentación en Santa María in Trastevere de la Misa Cubana ya puesta en la Plaza de la revolución de La Habana en ocasión de la visita de Juan Pablo II. Como él misma relata en el recién publicado volumen de memorias "En el torrente", ha visto de cerca los eventos principales de la política internacional y conocido figuras que han hecho historia: de Mao a Eisenhower, Nerhu y Jruschov, Nasser, Sekou Touré, MacMillan, el Papa Juan XXIII y una serie de personalidades entre las que se halla, naturalmente, Fidel Castro.
Raúl Roa Kourí, hijo de un revolucionario de la primera hora, Raúl Roa García, en su larga carrera diplomática ha tomado parte activa en importantes momentos de las Naciones Unidas y contribuido a la comprensión de la política exterior cubana. Ahora, al coronar su carrera diplomática, has sido enviado por Castro al Vaticano, en un momento en que los destinos de la paz internacional han hallado en el papa un defensor de primera línea y Cuba está envuelta por el ciclón de las presiones americanas enderezadas –según las expectativas de Bush y de los anticastristas de Miami- a liquidar la experiencia de la revolución socialista.
Es en este contexto que se debe entender el sentido y relieve que Cuba desea dar a la celebración de los 70 años de relaciones diplomáticas con la S. Sede que –si bien con reservas sobre aspectos específicos de la situación cubana- no se ha alineado jamás con el frente ultrancista contra Cuba, que intenta nuevamente incluso cancelar los mitos de la revolución cubana, como el Che Guevara, devenido mito de la libertad para los jóvenes de muchos países.
ASCA ha entrevistado a Raúl Roa Kourí, embajador de Cuba ante la s. Sede.
D –¿Siente algún embarazo en recordar a su amigo Che Guevara mientras que, en calidad de embajador, se encuentra desempeñando el rol de puente para el diálogo entre Cuba y la s. Sede?
Roa –"Ningún embarazo. Yo represento al Gobierno de Cuba que tiene relaciones con la s. Sede desde hace 70 años. Se trata de relaciones nunca interrumpidas y nunca hemos pensado interrumpir las relaciones diplomáticas con el Vaticano. Es más, esperamos profundizar estas relaciones, haciéndolas más fluidas. Especialmente en el período de la revolución victoriosa de 1959, las relaciones de Cuba con la s. Sede han sido siempre correctas.
Si bien entre 1959 y 1961 existió un problema con la jerarquía de la iglesia católica en Cuba, fueron precisamente el representante de la s. Sede en La Habana, Monseñor Cesare Zacchi, entonces Nuncio, con mi predecesor en la embajada ante la S. Sede, Luis Amado Blanco, quienes construyeron puentes entre ambas partes. Pienso que mi servicio como diplomático cubano ante la S. Sede se inscribe en esta tradición de diálogo, con el objetivo de construir puentes de mutua comprensión entre el Vaticano y el gobierno cubano. Y por tanto el hecho de que, desde muy joven, fui amigo de Che Guevara no constituye problema de ningún género para mi actual función de embajador ante la S. Sede. Che no era un dogmático ni un fanático. Revolucionario genuino preocupado por la liberación de cada hombre, no se creía un profeta ni se consideraba un santo. Cierto es que no era católico, peroo un intelectual de mente amplia, un hombre que comprendía las cosas del mundo, que se interesaba por todo, que conocía muy bien cuál era el papel de la religión en la sociedad latinoamericana e incluso en Cuba."
D –¿Piensa que la comunión de ideales y de cultura con Che Guevara le sea de utilidad para su función como representante de su país ante la s. Sede?
Roa –"Pienso que todo lo que es positivo es siempre útil. Debo decir que cuando en 1954 conocí en México al Che, hablábamos sobre todo de literatura, de filosofía y política. Él no conocía aún a Fidel ni a Raúl Castro. Tenía, en cambio, un gran amigo cubano (Ñico López, nota de RRK) miembro del Movimiento 26 de Julio, quien después cayó en la lucha de la Sierra Maestra. Fue él quien nos presentó y, a través suyo, conocí al Che. En aquella época, Guevara no estaba ligado a la revolución cubana, pero estaba en cambio ligado a la revolución latinoamericana que no existía todavía, mas era algo que deseaba ardientemente. Igual que nosotros, que aquellos días estábamos exiliados en México. Y estaba nuestro grupo, al cual por supuesto pertenecía mi padre, Raúl Roa García, considerado importante intelectual cubano y latinoamericano, mientras que yo era un joven de 17 años. Se trataba de un grupo de exiliados latinoamericanos: había peruanos, el gran escritor venezolano Rómulo Gallegos, el poeta Andrés Eloy Blanco. Había argentinos y muchos de otras proveniencias unidos por ideales revolucionarios. Es en el seno de este grupo que teníamos relaciones con Che, del punto de vista intelectual. Se había hecho amigo de mi padre, profesor de la Universidad de La Habana; era también profesor en México y dirigía la revista "Humanismo". Por esta razón tenía intercambios y se encontraba con intelectuales de diversos países de América Latina. Mi conocimiento de Che nació en este contexto de férvida iniciativa intelectual."
D- ¿En qué sentido le ha servido la experiencia de vida y de conocimiento de la revolución para hallar puntos de convergencia con la S. Sede?
Roa – "Desde el inicio, la revolución cubana ha sido una revolución nueva en el mundo. Desde sus orígenes se colocaba en la tradición revolucionaria cubana precedente, iniciada en 1868, con una etapa importante a partir de 1895. Iniciada en 1868 por Carlos Manuel de Céspedes, padre de la patria y bisabuelo del actual Monseñor Carlos M. de Céspedes. Cien años después, en 1968, Fidel castro declaraba que aquellos primeros revolucionarios "serían hoy como nosotros; y nosotros hubiéramos sido entonces como ellos". Hay una continuidad y una novedad en esta revolución. Novedad en la continuidad. Pienso que somos continuadores del pensamiento de Carlos Manuel de Céspedes pero también de José Martí, que dirigió la lucha cubana por la independencia en 1895. Ellos dieron un contenido especial a la revolución cubana, compenetrada del humanismo de Martí y de los ideales, cercanos a la revolución francesa, de Céspedes. Estos representan la base de nuestra revolución que, más tarde, a la altura del tiempo, devino revolución socialista. Si bien yo no era comunista, siempre pensé que una revolución en el siglo XX no podía sino ser socialista. No estaba muy de acuerdo con los regímenes del este europeo puesto que no era, ni soy, estaliniano.El objetivo socialista de la revolución cubana era, a mi juicio, ineludible. Como el humanismo socialista y marxista. Porque, para un verdadero socialista, el hombre es la raíz de todo. El hombre es la esencia de la revolución. Deseamos desarrollar al hombre y los progresos en todos los campos que en el tiempo se imponen a la opinión pública deben reconocer la centralidad del hombre. Todo este patrimonio de ideas humanistas que para mi constituye la verdadera tradición de la revolución cubana, me permite hoy tener una relación cordial y una comprensión mutua con mis amigos en la Secretaría de Estado vaticana. Y puedo ciertamente comprender su pensamiento aun cuando no siempre estemos de acuerdo en todo. Cosa que por lo demás no sería posible. Yo soy socialista y la iglesia no y no combate por el socialismo. Puedo comprender esta posición de la Iglesia porque nuestra tradición cultural, ligada al pensamiento de Céspedes y Martí, es la tradición cristiana occidental, que es también la tradición de nuestro pueblo. No hay, pues, desde el punto de vista cultural, ningún obstáculo para comprendernos."
D - ¿Ha tenido la sensación de que por la parte vaticana haya habido reservas en relación con la situación y la opción de Cuba?
Roa – "Tal vez haya habido momentos en que la posición del gobierno cubano no haya sido bien comprendida por la S. Sede, pero creo que ésta siempre ha tenido una comprensión de la revolución cubana y, ciertamente, ha tratado de comprenderla. Debo decir que el Papa Juan XXIII fue una persona muy abierta. Le conocí personalmente en 1961/1962 cuando fui a Castel Gandolfo con el embajador Luis Amado Blanco, a una audiencia. En el curso de aquel encuentro, Juan XXIII nos dijo: "Valor, Cuba", porque él comprendía que en aquel momento lo que era importante para Cuba era la reforma agraria. Lo entendía perfectamente pues él mismo era de origen campesino y no tenía dificultad en darnos ánimo. Tampoco el Papa Paulo VI ni los demás pontífices tuvieron una posición contraria a la revolución cubana. La iglesia no es partidaria de la revolución pero (la S. Sede) no ha hecho una crítica preconcebida al proceso revolucionario, si bien el espacio de la iglesia católica en la isla ha sido siempre motivo de discusión entre nosotros y la S. Sede, como entre el gobierno cubano y la jerarquía católica en Cuba. Debo reconocer que las relaciones entre Cuba y la s. Sede han sido siempre correctas, si bien existan reservas mentales sobre la revolución. De hecho, no tenemos la misma posición ni la misma comprensión de la historia."
D- ¿Cómo es posible que las relaciones entre el Gobierno Cubano y la S. Sede, que es lejana de la isla, sean mejores que las relaciones entre éste y la Iglesia cubana?
Roa – "La S. Sede tiene una visión más amplia de la historia que la iglesia católica en Cuba. Cuando digo iglesia católica en Cuba me refiero sobre todo a la jerarquía, porque debe hacerse una distinción. En general, los sacerdotes están cercanos al pueblo, en cambio algunos obispos están más bien cercanos al pueblo de Miami, a los cubanos emigrados. Y es lástima, porque creo que la Iglesia debería trabajar con el pueblo que vive en Cuba que es un pueblo revolucionario y que siempre ha apoyado la revolución. Puede que haya algunos que no estén de acuerdo, pero se trata de una minoría de cubanos. Hay en cambio algunos obispos que piensan con la mentalidad de los cubanos emigrados en Miami, conservando la mentalidad precedente a la revolución que históricamente siempre produjo cierta distancia entre la iglesia y el pueblo cubano. Durante la lucha por la independencia, la iglesia católica en Cuba estaba dominada por España y era, por tanto, anti-independentista. Luego, cuando Cuba devino república bajo la influencia neocolonial de Estados Unidos, aquella iglesia continuó al servicio de los poderes extranjeros, ligándose a los cubanos que a su vez estaban ligados al poder americano. Tras la revolución de 1959, con la cual Cuba por primera vez en su historia conquistó la plena independencia, una parte de la iglesia, sobre todo la jerarquía, no entendió la revolución. También porque en aquellos tiempos una parte de los curas españoles en la isla eran franquistas y les expulsamos, pues habían comenzado a conspirar activamente contra la revolución. Debo reconocer que hay miembros de la jerarquía y del clero que son verdaderos patriotas. Tal vez no sean socialistas, pero son patriotas y comprenden lo que ha hecho la revolución desde el punto de vista social, educativo y científico. Estos eclesiásticos están de acuerdo y no contra tal progreso. Son críticos en otras cuestiones. Hay también sacerdotes que en general están cercanos al pueblo y en la vida práctica cotidiana no están en contraste con el poder, aunque no compartan la ideología".
D – Usted es también amigo de Fidel Castro. ¿Le dio el Comandante en Jefe alguna recomendación especial antes de que iniciase su trabajo como representante ante la S. Sede?
Roa –"Soy amigo del Presidente Fidel Castro, pero no al nivel personal como lo era de Che Guevara. Fidel es nuestro dirigente y tengo una gran admiración por él, lo conozco perfectamente, pero decir que soy un amigo es tal vez demasiado. Tengo con él la relación de un embajador con el Jefe del Estado. Fidel Castro siempre ha recomendado desarrollar las relaciones con la S. Sede sobre la base del respeto mutuo y la cooperación. Me encomendó, en particular, saludar en su nombre con mucha cordialidad al Santo Padre Juan Pablo II, porque sentía una gran admiración por Papa Wojtyla."